TRAGEDIA EN LA ANTÁRTIDA: DOS ARGENTINOS CAYERON EN UNA GRIETA
Tres militares argentinos fueron rescatados ayer en un campo de grietas de la isla 25 de Mayo, en la Península Antártica chilena, donde durante más de 30 horas buscaron a dos compañeros que desaparecieron el sábado en una grieta de un glaciar de unos 30 metros de profundidad. Los cinco viajaban en 3 motos distintas desde una base uruguaya hacia otra argentina.
Hoy continuarán las tareas de búsqueda de los desaparecidos, pero el ministro de Defensa, José Pampuro, dijo anoche que “hay pocas posibilidades” de encontrarlos con vida. Se desconoce qué lesiones padecieron por la caída.
Desde el centro de informaciones montado en el buque Almirante Irízar, en Puerto Madero, Sergio Marenssi, director del Instituto Antártico Argentino, dependiente de la Cancillería, contó ayer a Clarín lo que sucedió.
El sábado a las 10 de la mañana cinco personas se desplazaban en tres motos de nieve desde la base uruguaya General Artigas hasta la base argentina Jubany. Adelante viajaban el científico argentino Augusto Thibaud y el marino Teófilo González, de la Armada Argentina. Estaban sobre el glaciar Collins, en la isla Rey Jorge de la península chilena. De pronto, la moto desapareció. La nieve había cubierto una zona de grietas.
Las otros vehículos, especialmente adaptados para desplazarse sobre la nieve y terreno congelado, pudieron detener su marcha y se salvaron de caer en la grieta. El capitán de corbeta Jorge Alejandro Pavón, jefe de la base Jubany, y los suboficiales Mario Leonhardt y Alejandro Carbajo se acercaron al borde de la grieta. Nadie respondió a sus llamados.
“No hubo contacto”, dijo Marenssi. “Ni cuando se asomaron al borde, ni cuando hubo sobrevuelo de helicópteros. No tenemos noticias de ellos”. Pero los tres se quedaron con la idea de asistir a sus compañeros. Con la ropa antártica, pasaron el resto del día y la noche del sábado con temperaturas que son consideradas benignas en esa región.
Los accidentados estaban a 7 kilómetros de la base coreana King Sejong, y a unos 12 de la base argentina Jubany, donde pertenece toda la dotación que había ido a la base uruguaya en tareas de rutina. Una vez que dieron el aviso del accidente, se montó el operativo de rescate que involucró a cuatro bases de distintos países.
La Fuerza Aérea de Chile dispuso el envío de un helicóptero. A las 10.40 la tripulación pudo ver la boca de la grieta donde estaban las dos personas. Pero los tres hombres no querían abandonar a sus compañeros. Entonces desde el helicópteros les dejaron cuerdas y otros elementos para que los sobrevivientes intentaran rescatar a los caídos, informaron desde la base chilena Frei.
Una tormenta de nieve con vientos de hasta 60 kilómetros por hora impidió el rescate de los sobrevivientes. Hasta que a las 5 de la tarde de ayer, el helicóptero chileno que había decolado desde la base coreana King Sejon pudo posarse en una zona de hielo firme previamente marcada por los argentinos, y los rescató.
En todas esas horas, no hubo comunicación ni visual ni auditiva con los dos desaparecidos. “Presumimos que la grieta es bastante grande y profunda, por lo que se hace muy difícil saber a ciencia cierta cuál es la situación en la que están el militar y el científico argentino”, dijo a Clarín el comandante de la base chilena Frei, Dennis Harvey.
Pavón, Leonhatt y Carbajo fueron trasladados a esa base chilena, en las islas 25 de Mayo. Están bien, pero conmovidos.
El grupo pertenece a la dotación de la base Jubany. Desde que se inauguró el Laboratorio Dallmann, un proyecto de cooperación argentino—alemán, se llevan adelante programas de estudio de la fauna y contaminación. “Son 16 personas, entre científicos y personal de apoyo logístico de la Armada”, informó Marenssi.
Thibaud es licenciado en Biología. Tiene 45 años (anoche no se informó sobre su estado civil) y es miembro del Instituto Antártico Argentino. En la base trabaja como ayudante científico en proyectos de ecología vinculados con el ambiente marino costero (Ver Un laboratorio…). Entre otras cosas, realiza mediciones y toma datos sobre su objeto de estudio.
González, marino, es suboficial 2º electricista. Está casado, tiene dos hijas de 9 y 6 años, y se encarga del mantenimiento general en el área eléctrica de la base.
Los dos habían llegado a la base en 2005 y estaba previsto sus relevos a principios de 2006.
Para hoy se esperaba que pudieran actuar dos grupos de especialistas de la Dirección Nacional del Antártico y del Comando Antártico del Ejército, alistados en la base Esperanza. “Son los mejores especialistas en travesías sobre glaciares y en rescates”,
decían ayer Marenssi. “Agotaremos todas las posibilidades para encontrarlos, sin poner en riesgo la vida de los socorristas”.
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