TRANSFORMAN EN UN SANTUARIO EL FRENTE DE LA DISCOTECA
Buenos Aires estuvo de luto durante la última noche de 2004. La quietud de la ciudad acompañó a los familiares de varias de las víctimas de la tragedia del boliche Cromagnon que recibieron el nuevo año frente a la Morgue Judicial o en el cementerio de la Chacarita, a la espera de que les entreguen los cuerpos de sus seres queridos.
Al cumplirse las 12 de la noche, varias de las personas congregadas frente a esos lugares se abrazaron entre sí y lloraron desconsoladamente.
La discoteca devastada comenzó a transformarse en un sitio de homenaje a las víctimas. A lo largo del vallado dispuesto por la Policía Federal colocaron banderas argentinas, brasileñas, peruanas y paraguayas: “Perú llora con ustedes”, dice una de ellas.
El frente del local se transformó en un improvisado santuario en donde la gente acercó flores, encendió velas y depositó peluches en memoria de las víctimas. Otros dejaron botellas de agua o de soda en homenaje a la Difunta Correa junto a las fotos de sus seres queridos.
Las pintadas con stencil que reclaman justicia por “los pibes del rock” conviven con imágenes de vírgenes y santos.
En Once, no hubo fuegos artificiales ni ruidos por las Fiestas sino fotos de las víctimas y el más profundo silencio por el horror.
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