TRANSGÉNICOS: ESTADOS UNIDOS, ARGENTINA Y CANADÁ PIDIERON UN PANEL DE EXPERTOS ANTE LA OMC
Como era de esperar, la Comisión Europea reaccionó inmediatamente contra la solicitud conjunta ante el organismo que supervisa el comercio mundial. La decisión de pedir la formación de un grupo de expertos es “injustificada”, declaró el comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy.
“Habíamos abierto un diálogo, que creemos muy constructivo, con Argentina, Canadá y Estados Unidos, sobre este problema. Deploramos que recurran ahora a un procedimiento injustificado”, declaró Lamy, subrayando que la reglamentación europea es “clara, transparente y no discriminatoria”.
Lamy se declaró “convencido” de que la OMC “confirmará que la UE respeta plenamente sus obligaciones”.
El conflicto respecto de los organismos genéticamente modificados comenzó en mayo, cuando Estados Unidos, Argentina y Canadá pidieron consultas informales ante la OMC sobre este tema, al considerar que la decisión tomada por los países europeos respondía más a una voluntad de proteccionismo comercial.
La UE aprobó en julio pasado una legislación que impone el etiquetado obligatorio de los organismos genéticamente modificados.
Esa normativa, según Bruselas, abre la puerta al levantamiento de la moratoria a las autorizaciones de nuevos granos y productos transgénicos, en vigor desde 1999 en siete de los quince países comunitarios.
El reglamento adoptado por la UE exige señalar la presencia de OGM cuando constituyen más del 0,9 por ciento del producto comercializado, hecho que -según los países denunciantes- afectaría la ecuación económica de sus productores.
Luego de la presentación de EE.UU., Argentina y Canadá de mayo pasado, se abrió un plazo de 60 días para llegar a un consenso, pero el pasado 7 de agosto, Washington anunció oficialmente que iba a presentar una solicitud para la creación de un grupo de expertos sobre la cuestión.
En Estados Unidos, el 75 por ciento de la soja, el 34 por ciento del maíz y el 71 por ciento del algodón son genéticamente modificados. La decisión europea afecta a sus exportadores de maíz en más de 300 millones de dólares anuales, señalaron fuentes de la Casa Blanca.
La Cancillería argentina, al fundamentar la presentación realizada en mayo, dijo que la decisión de la UE responde a “restricciones paraarancelarias -aplicadas sin fundamento científico- y que la ha llevado a no aprobar en Europa el ingreso de nuevos productos genéticamente modificados”.
“La moratoria europea limita el crecimiento potencial de la producción argentina, y carece del fundamento científico”, sostuvieron desde el Palacio San Martín, que reivindicó el concepto de “inocuidad” de los transgénicos aprobados conforme a “prácticas usuales de evaluación de riesgo”.
Por eso, Argentina rechazó “la discriminación de productos específicos como la sufrida en algunos estados de la Comunidad Europea o la moratoria de hecho que anula y menoscaba beneficios negociados en la Ronda Uruguay”, en la que se decidió la “no introducción de distorsiones en los mercados mediante restricciones de hecho sin fundamento científico), precisó la Cancillería.
Este contenido no está abierto a comentarios

