TRÁNSITO: UN PROYECTO APUNTA A DEVOLVER EL RESPETO POR LA NORMA
Si hay una palabra que define a esta ciudad en materia de tránsito, esa es caos. Las normas se respetan poco y nada, la vida humana aparece como una preocupación siempre ajena y las calles, con controles que se han ido relajando de manera notable, se han convertido desde hace tiempo en tierra de nadie.
Hace algunos días sorprendió la decisión del actual Ejecutivo municipal de revertir esta suerte a través de medidas preventivas, en una primera instancia, y mucho más estrictas en una segunda etapa.
Para la elaboración del proyecto y el diseño de las distintas instancias que seguirá hasta su conclusión, la Municipalidad convocó a la Maestría de Administración Pública de la UNL y generó un convenio entre esa alta casa de estudios, la Facultad de Ciencias Económicas y la propia Maestría.
El trabajo es en conjunto con funcionarios de distintas reparticiones oficiales.
Jorge Depetris es docente de esa carrera, luego de haber obtenido una Maestría en la UBA y tras una especialización en Harvard. Daniel de la Torre está a punto de egresar del posgrado que se dicta en la Universidad estatal. Ambos dialogaron con este diario para ofrecer detalles del proyecto y dar su opinión sobre la situación en Santa Fe que es “desastrosa”.
“Acá se rompió el contrato social: nadie respeta el semáforo en rojo, los padres llevan a sus chicos en la moto. Hay una situación de extrema gravedad, de ruptura del respeto de los vecinos entre sí, de los vecinos hacia la ley y con una Municipalidad que no tenía presencia en la calle”, diagnosticó Depetris.
El proyecto
Todo este panorama fue reseñado días atrás por el propio intendente Martín Balbarrey. Allí también se habló de un proyecto de gradualidad, con varias etapas. La primera es de mucha prevención, criterio que se fundamenta en la delicada situación que atravesó la ciudad el año pasado, y que no admite una acción de mayor impacto.
Esa primera etapa que todavía transcurre y coincide con la temporada estival, incluyó acciones más disuasivas que represivas. Esta instancia culminará a mediados de marzo: “después, la idea es ir subiendo de a poquito”.
Algunas decisiones fuertes ya se anunciaron. Entre ellas la de iniciar acciones judiciales a los cien infractores que registren mayor cantidad de faltas, faltas más graves o que evadan el control municipal con licencias tramitadas en otras localidades.
En forma simultánea los jueces de Falta acordaron imponer las sanciones más extremas y hasta la inhabilitación en el caso de licencias apócrifas.
Para Depetris queda en claro que el trabajo fuerte está en la prevención y sanción de las faltas más graves, porque producen muertes: consumo de alcohol, falta de casco, cruce de semáforos en rojo y exceso de velocidad.
Otra conducta
“Con los que sigan cometiendo sanciones vamos a ser más duros, mientras que va a haber mecanismos para permitir a otra gente que vuelva a la ley, pero para los que creen que pueden manejarse con impunidad, el mensaje va a ser otro”, sintetizó.
Uno de los aspectos que se debieron analizar antes de poner en práctica el plan fue la normativa de tránsito que rige en la ciudad: “nunca las normativas son perfectas, pero evaluamos que hacer grandes cambios para que no se cumplan…”, especuló Depetris. De todos modos, concluyó en que “no todo pasa por la norma, exige un cambio de conducta”.
“La idea -expuso De la Torre- es no apuntar, en una primera etapa, a modificar la norma” y coincidió en que “la cuestión pasa por modificar la conducta que es donde está el problema. No nos parece que la normativa esté tan apartada de la media nacional”.
“En la jerga interna hablamos de los graves, los peores y los pícaros. Que Santa Fe recupere un criterio de justicia en cómo se sanciona hace que la gente sepa que algo cambió, hay más legitimidad para cumplir con las normas”
Para de la Torre hay dos respuestas institucionales claras: la decisión de ir adelante con los apremios, de una manera estudiada y llevarlos adelante sin importar quiénes son esas personas. El segundo hecho es que se da una respuesta sobre los carnés falsificados a través de la acordada. Es una mirada distinta de la ciudad, demuestra que no es lo mismo tomar un camino que el otro”.
Prevención, sobre todo
Otra tarea que ya se inició en las colonias de vacaciones y va a continuar durante el año es la educación vial a través de campañas preventivas, sobre los ítems ya expuestos (uso del casco, velocidad, consumo de alcohol y respeto del semáforo).
La idea, según adelantaron, es relevar a las instituciones que trabajan en el tema e integrarlas a un proyecto común. Cabe recordar que durante varios años el Consejo Asesor en Políticas de Tránsito -presidido por Susana Cámpoli e integrado por agentes de educación vial, organismos públicos y ONGs- tuvo a su cargo esta tarea.
Sin límites
La cifra anual de muertes en zonas urbanas arroja un resultado de 10 víctimas cada 100 mil conductores. En la ciudad de Santa Fe, donde se estima que existe esa cifra de personas que manejan, se registraron 38 fallecimientos en un año.
Cambio de conducta
Cuando se habla de modificar la actitud de los santafesinos frente a la problemática del tránsito, se alude a los propios conductores a quienes se intenta persuadir -primero- y sancionar luego para recuperar el respeto por las normas.
Sin embargo, de las palabras de Jorge Depetris y Daniel de la Torre, surge que el otro cambio debe darse a nivel institucional. “Se puede hacer el mejor proyecto pero si no hay un compromiso político todo queda en la nada”. Por eso, para ellos fue fundamental el respaldo que el propio Balbarrey les brindó el último martes en conferencia de prensa.
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