Tras la actriz del futuro
Algunas siempre quisieron ser actrices y se prepararon para eso, otras confiaron en su ángel y simplemente se subieron a la convocatoria. Hoy todas quieren ser "la estrella" que se propone descubrir y entrenar este reality show cuyo premio no es dinero ni el viaje de tus sueños sino la posibilidad de protagonizar una miniserie. Nada menos. Y de allí, quizá, la gloria… o mucho menos. Quién sabe.En cualquier caso, Ser una estrella, Lux Star, que empieza hoy a las 23 por Canal 13, con producción de Cuatro Cabezas y auspiciado por la famosa marca de jabones, entrenará durante 9 emisiones, en una escuela artística armada especialmente para esto, a un grupo de chicas seleccionadas previamente. Cada semana el jurado que componen Claudio Gallardou, Graciela Borges y Alberto Migré (ver recuadros), y al que se suma la opinión de los representantes de la empresa, determinará quiénes se van y quiénes se quedan. Al cabo de su entrenamiento, la ganadora será figura central en una suerte de continuación de una de las telenovelas que hicieron historia, Piel naranja (1974), saga que está escribiendo el propio autor, Migré, y cuya realización quedará a cargo de la productora BBTV (la de los hermanos Alejandro y Sebastián Borensztein), más duchos en la ficción después de Tiempo final y Malandras, entre otros."Ser una estrella es algo muy particular. Por eso el hecho de que haya chicas que traen años de teatro no deja en desventaja a las otras. De aquí puede salir una actriz de carácter, una gran comediante… pero la que gane tendrá que ser una estrella", aclara Gallardou, cuya experiencia como maestro de actores lo puso en una situación que lo entusiasma sobremanera: a él le encargaron armar la escuela, con materias, docentes y todo lo que hizo falta. En una típica casona de Belgrano, a pocas cuadras de la productora que comandan Diego Guebel y Mario Pergolini, funciona esta mezcla de estudio de TV, teatro y colegio terciario donde, a diferencia de otros reality buscadores de talentos (entre ellos, SuperM y Camino a la gloria, de la misma productora), las chicas no conviven más que en el horario regular de estudios: de 18 a 23. No tanto, digamos, como para que el conflicto humano termine siendo el leit motiv del programa, ni tan poco como para que no surjan alianzas, complicidades, miradas de reojo que irán a condimentar el productor final.Nueve mil doscientas aspirantes se anotaron en una primera instancia, en tres cabeceras ubicadas en Buenos Aires, Córdoba y Rosario. La convocatoria era para mujeres de 18 a 30 años "con aptitudes para la actuación, formadas o inexpertas". Después de la primera selección quedaron 1.400 y, entonces sí, cada una "audicionó", como dicen en Broadway, con lo primero que se les ocurrió: improvisaciones. Algunas hicieron un pasaje de Shakespeare, otras de una telenovela y las más audaces se animaron con un texto propio. Finalmente, las que continuaron debieron afrontar un desafío mayor: elegir y representar una de las tres escenas montadas, para las cuales contaron con actores, escenografías y directores profesionales. En la emisión de hoy se verá ese trabajo, después del cual el jurado selecciona un grupo de entre 10 y 20 chicas que entrarán en la escuela. Lo que sigue, hasta el capítulo 9, es seguirlas en su esfuerzo, en sus esperanzas, en sus ensayos a solas en sus casas, y con compañeros y docentes.Lo que sigue es, para el televidente, tomar partido. Pero sólo de gusto porque acá, el que decide, hasta el final, es… el jurado."Armé un cuerpo docente de privilegio", dice Gallardou, y razón no le falta. A saber: en Actuación teatral, Villanueva Cosse ("actor, director, maestro de maestros", define Claudio Gallardou); en Melodrama ("materia incluida dado el carácter de la poética de Migré"), Cristina Moreira; en Movimiento ("relax, distensión, una manera de entender el vínculo físico entre actores"), la bailarina y coreógrafa Doris Petroni. En Voz y dicción, está Guillermo Fernández; en Actuación en televisión, Fernando Espinoza y Gallardou; en Improvisación está Oscar Guzmán, y en Clown ("para colaborar a que las chicas encuentren su ridículo"), Daniel Casablanca, del grupo Los Macocos. Además, a instancias de la producción (¿vale la experiencia?) hay un equipo de psicólogos que trabajan con las chicas dos veces por semana.En el ambiente más grande de la casa conviven un par de sogas y un trapecio colgados en el centro, con un dormitorio armado en un rincón, con su cámara esperando lista para grabar. Enfrente, un pequeño escenario con telón y todo. Al costado, un camerino donde las chicas, también, aprenderán a maquillarse. Arriba, un cuarto que sirve como espacio "de reflexión". Ellas van de aquí para allá. Andan —todavía con dificultad— sobre tacos que dan vértigo. Se las ve nerviosas pero no paran de hacerse bromas. Una ve la cámara fotográfica y saca la cola. Otra frunce la trompa. Las demás se ríen. Alguna, quizá, sea una estrella.
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