TRAS LA DERROTA, EL LÍDER CONSERVADOR ANUNCIÓ QUE DEJARÁ LA POLÍTICA
Tras la derrota electoral frente al Partido Laborista británico, el líder del Partido Conservador Michael Howard anunció hoy su intención de apartarse de su grupo político, justo cuando se perfilaba como un dirigente capaz de reimpulsar a los alicaídos “tories”.
“Pienso apartarme de la dirigencia de los tories más temprano que tarde”, dijo el líder conservador, de 63 años, atribuyendo esta renuncia a su edad. Sin embargo, los analistas afirman que Howard no soportó que su partido sufriera una tercera derrota consecutiva frente al Partido Laborista del primer ministro Tony Blair. “Preveo permanecer como líder hasta que el partido haya tenido la oportunidad de considerar si desea” cambiar las reglas sobre la elección de su principal dirigente, agregó Howard.
Hace poco más de cinco años, la carrera política de Michael Howard parecía haber llegado a su fin. Este viernes, sin embargo, a pesar de su derrota en las elecciones generales de ayer en el Reino Unido, se le atribuía mérito de haber arrebatado algunos escaños a los laboristas en la Cámara de los Comunes.
El Partido de Howard le quitó un número importante de escaños a Blair, aunque éste consiguió la mayoría absoluta, con 353 diputados, según los últimos resultados parciales difundidos hoy tras el escrutinio de 618 de las 646 circunscripciones.
Los conservadores obtuvieron alrededor del 33,11% de los votos -frente a 36,3% de los laboristas- y 194 escaños. Esa cifra representa, hasta ahora, 36 más que en las elecciones parlamentarias anteriores.
Los tories prometieron durante la campaña un estricto control de la inmigración clandestina, recorte de los impuestos, incremento de las fuerzas policiales, hospitales más limpios y una mayor disciplina en las escuelas.
Tras la derrota y más allá del posible retiro de Howard de la vida política, es sorprendente el giro que dio este dirigente, que llegó a ser calificado como el político menos popular del país. En esta campaña, sin embargo, figuró como el primer líder tory a quien no le tembló la voz para atacar a Blair.
A Howard se le puede atribuir el “milagro” de haber transformado al Partido Conservador, hasta hace poco débil y dividido, en una fuerza confiable.
Su forma estricta de dirigir la disciplina interna del partido, así como sus implacables ataques políticos contra Blair, han hecho que tanto el primer ministro como el electorado tomen otra vez en serio a los conservadores.
Nacido en julio de 1941 en el seno de una familia de judíos rumanos que habían escapado de la persecución nazi, Howard dejó su humilde educación en Gales luego de ganar un codiciado cupo en la Universidad de Cambridge.
Después de recibirse de abogado, se convirtió en diputado en 1983, y sus agudas opiniones en el Parlamento lo llevaron a convertirse en secretario de Trabajo en 1990. Años más tarde ocupó el cargo de secretario de Relaciones Interiores, desde el cual se hizo conocido por su línea dura: aumentó la detención de delincuentes y construyó nuevas cárceles.
Su imagen pareció derrumbarse en 1997 con el triunfo laborista en las elecciones generales. Dos años más tarde decidió retirarse de la vida política de alto nivel, y a los 58 años su carrera parecía acabada. Pero en 2003, después de que los conservadores expulsaran a Iain Duncan Smith, rescataron a Howard del olvido, quien lentamente le dio un nuevo impulso al Partido Conservador.
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