TRAS LA FUGA QUE GENERÓ LA CRISIS, RETORNAN LOS CAPITALES
Los primeros seis meses del año muestran una clara recuperación del flujo de capitales hacia el país. Tras dos años decepcionantes, de saldos claramente negativos, el ingreso bruto total desde enero ascendería a US$ 9400 millones, gracias al aporte de los exportadores, los inversores extranjeros y los argentinos que reintrodujeron ahorros por US$ 3690 millones. Así surge de cálculos preliminares del Centro de Estudios Bonaerense (CEB), que a su vez estimó que, entre junio de 2001 y diciembre de 2002, hubo una salida neta de capitales cercana a los US$ 33.000 millones. La consultora prevé que la tendencia a la recuperación se consolidará porque vientos distintos soplan sobre la economía local.
Por su parte, el secretario de Política Económica, Oscar Tangelson, dijo a LA NACION que “hay una clara reversión del ciclo”. Según el integrante del equipo económico, “en general hubo un crecimiento del flujo de capitales hacia los mercados emergentes, que también favoreció a la Argentina, a pesar de las predicciones de los analistas y de los organismos internacionales de hace unos pocos meses”.
Pero pese al optimismo que genera el retorno de dinero al sistema, Tangelson no se olvidó del proyecto oficial de establecer algún tipo de supervisión. El funcionario aclaró que “es importante vigilar la procedencia” del ingreso de capitales y ratificó que su control “es parte de los cambios que necesita hacer el país”.
En tanto, el dólar baja y el Banco Central pugna por cubrir la sobreoferta de divisas; las acciones bursátiles suben hasta negociar volúmenes que no se veían desde los últimos estertores de la convertibilidad, y los activos argentinos, reales y financieros, resultan tentadores para los inversores extranjeros. El resultado está a la vista.
“Es una tendencia incipiente, con ingresos netos de capitales que deben rondar los 600 millones de dólares desde que comenzó a percibirse con claridad a fines de marzo, aunque en el sector financiero se aceleró en los últimos quince días”, indicó a LA NACION Rafael Ber, socio de la consultora Argentine Research.
“El flujo se divide en activos financieros, que se llevan cerca del 90 por ciento de los capitales entre acciones, ADR, bonos soberanos y corporativos; y el resto lo absorben ciertos nichos de negocios incipientes de la economía real, como oportunidades en la hotelería o en los vinos finos, por dar unos ejemplos”, afirmó. El origen de esos fondos no queda muy claro aún. “No hay estadísticas oficiales, eso es parte del problema. Pero lo que se advierte es que parte de los capitales son especulativos internacionales, y otra parte es de argentinos”, estimó Néstor De Césare, analista de la sociedad bursátil Allaria Ledesma.
Las proyecciones del CEB muestran que la “disminución de activos externos” en lo que va del año treparía a US$ 3690 millones; las “inversiones en el país de no residentes”, a US$ 357 millones, y la “inversión extranjera directa”, a US$ 275 millones.
Estos capitales se sumarían a la prefinanciación de exportaciones por otros US$ 4463 millones y a ingresos por préstamos financieros por US$ 613 millones. Un total desde enero pasado, siempre según el CEB, de US$ 9403 millones. “No todo proviene del exterior -explicó De Césare-; el ingreso de capitales incluye a quienes repatrian divisas, pero también a quienes sacan su dinero de las cajas de seguridad o de hasta un colchón y lo reintroducen en el sistema. La clave es que se perciben oportunidades de negocios.”
Los activos argentinos resultan baratos tras la devaluación para quienes tienen dólares, euros o cualquier otra moneda “fuerte”, lo que se combina con las perspectivas más tranquilizadoras que ofrece la región, tras un 2002 para el olvido.
El influyente Instituto de Finanzas Internacionales (IIF por sus siglas en inglés) da cuenta de eso. En su último estudio sobre “Flujos de capital hacia las economías de mercados emergentes” proyecta que América latina obtendrá fondos externos netos este año por US$ 34.300 millones, un 138% más que en 2002, cuando el flujo ascendió a 14.400 millones de dólares.
También influyó que el cóctel de política y finanzas habría jugado, esta vez, a favor, según el director ejecutivo del CEB, Juan Emilio Zabala. “Jugaron a favor las tasas que debieron ofrecer los bancos antes de las elecciones, que atrajeron a inversores locales y algunos extranjeros”, dijo.
Contexto favorable
Para el Indec “hay indicios de que algo está pasando”, admitió Marcelo Dinenzon, director de Cuentas Internacionales. “El neto no mostró un cambio en la tendencia hasta abril, que era de una desaceleración de la fuga de divisas, pero de allí en más se percibe que algunos deciden mantener sus fondos aquí, más que en el exterior. El mejor indicador de eso son las compras del BCRA ante el exceso de oferta de dólares en el mercado”, evaluó. ¿Por qué se quedan o llegan capitales? Para Zabala, porque “nos encontramos inmersos en un contexto mundial de oportunidades de inversión en dólares poco rentables y dados los altos rendimientos (plazos fijos, acciones, etcétera) que, al adicionarles expectativas de inflación bajas y apreciación del peso, se transforman en interesantes rendimientos en dólares”.
Pero para Ber las inversiones reflejan realidades muy diversas. “Nueve de cada 10 inversores son argentinos; el resto es, por lo general, europeo o hasta australiano. Algunos apuntan a nichos de la economía real, como el sector agropecuario. También hay algo de compras de propiedades -detalló-. Pero la inmensa mayoría opta por activos financieros.”
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