TRAS LA RENUNCIA, BIELSA HABLA DE AGONÍA, DOLOR Y MORTIFICACIÓN
Tras haber renunciado a su banca en Diputados para ser embajador en Francia, el ex canciller Rafael Bielsa usó palabras que son difíciles de encontrar en los archivos de la política, como si el cambio de cargo fuese una tortura. En varias apariciones en radio y TV, insistió en que aceptar el nombramiento en París “fue la decisión más difícil” que le tocó tomar. Y habló de “agonía, mortificación y dolor”.
“Ayer caminé por la calle y me pasó algo que no me voy a olvidar, que una mamá joven me dijo que era una mala persona. Esa frase causa un dolor, una mortificación irreparable”, contó el ex ministro esta mañana. Y reveló que su familia le pidió que renunciara no sólo a su lugar en el Congreso sino también a la representación diplomática.
Sin embargo, también defendió con firmeza su decisión de aceptar el ofrecimiento del presidente Kirchner: “Frente a la imputación de que yo estaba especulando con seguir en la Cancillería, yo la rechacé de plano. Hasta que el jueves pasado el Presidente me hizo un ofrecimiento, y la pregunta es dónde está el deber”, dijo.
Y concluyó: “Yo hace cinco días que estoy en agonía. Pero creo que lo que le debo a mi país es honrar un proyecto colectivo. Y creo que la mayoría votó un proyecto, no a la persona que está llevando las relaciones internacionales de un país”.
Desde el Gobierno justificaron la decisión como un gesto hacia Francia del lugar que quieren darles a las relaciones bilaterales, al enviar a un ex canciller como embajador. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, manifestó ayer en la conferencia de prensa en la que se anunció el cambio que se trata de “una clara señal” de la gestión Kirchner en un vínculo deteriorado primero por la reestatización del control del espectro radioeléctrico, que hasta 2003 manejó Thales Spectrum, y luego, por las negociaciones con Suez, en las que el gobierno de Jacques Chirac intervino activamente.
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