TRÁS LA RENUNCIA DE BIELSA, GRONDONA SE REÚNE CON BIANCHI
Mano a mano. Julio Grondona de un lado, Carlos Bianchi del otro. Fecha: hoy. Hora: dudas y más dudas. ¿El lugar? Un misterio. Que la ferretería de Sarandí; que las oficinas de Eduardo Deluca (amigo personal del presidente de AFA y secretario de la Conmebol) en la calle Marcelo T. de Alver; que la escribanía en Avellaneda del ex vice de Independiente, Atilio Di Pace; que la casa de Bianchi en Barrio Parque.
Más allá de los detalles, que quizás trasciendan, o quizás no, lo cierto es que Julio Grondona tiene por estas horas la difícil misión de convencer a Carlos Bianchi de que asuma al frente de la Selección en lugar de Marcelo Bielsa, quien ayer se fue argumentando que “no tenía” las energías suficientes para continuar.
Se sabe que la relación Grondona-Bianchi nunca anduvo por un camino de rosas. Al contrario, hubo entre ambos más tiros que otra cosa. Los motivos fueron varios. Uno, el principal, que los dos son de fuerte personalidad y que no dicen que sí a todo. A partir de esto, se cruzaron y feo. Grondona, pese a que siempre supo que tenía enfrente al candidato natural a ocupar el cargo, hizo lo imposible para buscar a otro. Bielsa, en su momento, le cayó como anillo al dedo. Pero hoy, no tiene más remedio que ir al pie del Virrey. Las encuestas son lapidarias y todas, pero todas, lo dan como el favorito.
La pregunta, a esta altura, es: ¿Aceptará? Quienes lo conocen, apuestan lo que no tienen a que la respuesta será negativa. Por argumentos varios. Veamos algunos: 1) Bianchi quiere el protagonismo exclusivo del manejo de la Selección y sabe perfectamente que con Grondona al lado eso sería imposible; 2) La cuestión económica no es algo menor. Bielsa, por ejemplo, cobraba cerca de 115 mil pesos mensuales a repartir en su cuerpo técnico y Bianchi históricamente tuvo un cachet superior. El presidente de AFA, está claro, debe ir con una oferta tentadora; 3) Bianchi quiere armar su grupo de trabajo y para esto la AFA tendría que desarmar (con los costos que eso significa) el que ya está instalado; 4) La fría relación que hay entre el entrenador y el presidente de AFA, pese al acercamiento que hubo en los últimos dóas meses.
Habrá que ver cómo sigue esta historia. Grondona lo quiere, Bianchi juega el partido que más le gusta. A negociar, entonces. Y esperar.
LA RENUNCIA DEL “LOCO”
Sorpresas que da el fútbol. Marcelo Bielsa anunció que no continuará al frente de la Selección Nacional. “Confirmo la información que anduvo dando vueltas hoy por la tarde: en el día de hoy he renunciado a continuar en la Selección Argentina. Los motivos muy simples, sencillos: Yo la decisión la comencé a madurar al regreso del partido con Perú, noté que la energía que exige todas las tareas de la Selección, que son muchas y variadas, que ya no tenía esa energía, ese impulso. Revisé la decisión, me pareció que la estatura del trabajo a realizar no permite este tipo de ausencias. Entonces maduré la decisión y la tomé. Se la expresé al titular de AFA y dejé el trabajo”, arrancó el ex conductor de la selección.
Y siguió: “No me faltó respaldo para seguir en el cargo. Este es un sitio hermoso, ser técnico de Argentina es apasionante. Porque es un equipo grande, por los jugadores, por el apoyo. No tuve problema puntual con nadie ni con nada. Insisto, nunca sentí que me faltara apoyo”, contó.
Le preguntaron sobre si se iba enojado con Julio Grondona. Lo negó rotundamente: “Estuve, estoy y estaré agradecido con Grondona porque fue él quien me renovó el contrato después del Mundial de Corea-Japón. Si no lo dijera, no estaría diciendo la verdad”.
Nadie lo esperaba
Sorpresa grande, sin dudas. Sobre todo porque en los últimos dos torneos hubo un claro acercamiento con la gente. Primero, en la Copa América. El equipo fue otro y, pese a perder la final con Brasil, la opinión general fue que se jugó más que bien. Luego, con la obtención de la medalla de Oro en los Juegos Olímpicos.
En las últimas horas, el propio Bielsa le presentó su renuncia de manera oficial a Julio Grondona, quien ahora tiene una dura misión por delante: resolver quién será el sucesor. Hay un nombre que, lógicamente, ocupa el primer lugar entre los candidatos: Carlos Bianchi. Pero Grondona sabe que no será fácil. Por un motivo fundamental: la relación personal entre ambos no es buena. Ahora, es necesario pensar en un plan B. Ahí surge el nombre de Héctor Cúper, quien se desvinculó del Inter y tiene una claúsula que le impide trabajar. Plan C: Tocalli que asuma en forma interina y que luego lo suceda Pekerman. ¿Y Bilardo? Frío, parece. “No descarten a Burruchaga”, confió una fuente. Nombres y más nombres para un puesto codiciado.
Vale recordar que Marcelo Bielsa tuvo un muy buen arranque con el equipo en las Eliminatorias pasadas. Logró buenos resultados y, por momentos, el funcionamiento fue más que óptimo. Pero llegó el tiempo de las confirmaciones, en el Mundial de Corea-Japón, y las frustraciones se multiplicaron tras la eliminación en primera rueda. Todavía se habla de su final, tras perder con Suecia: se lo vio muy dolorido, incluso llorando en los vestuarios y consolado por los jugadores.
Después de ese fracaso, calificado así por él mismo, llegó el tiempo de los rumores. Todos los caminos conducían a su alejamiento. Además, con Grondona nunca se llevó bien y los pronósticos lo daban más afuera que adentro. Error, porque a las pocas semanas (después de interminables y duras reuniones en el campo del entrenador), se definió su continuidad.
Algo, a esa altura, era inalterable: la relación con la gente estaba en punto muerto. Se sucedieron las victorias, pero seguía sin haber feeling. Hubo, sí, un quiebre, en la Copa América de Perú. Bielsa apostó por un cambio de nombres y el funcionamiento fue otro, bien distinto. Mucho toque, pelota al piso y se apostó al fútbol de siempre de los argentinos. Pese a perder en la final con Brasil, con aquel gol agónico de Adriano, quedó la sensación de que empezaba otra historia. Y ni hablar con lo demostrado en Atenas: el equipo demostró enorme superioridad sobre el resto y se quedó claramente con la medalla de Oro.
En el momento de la reconciliación, mientras paladeaba la gloria, Marcelo Bielsa se va. Sorpresivamente. Fiel a su estilo.
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