TRAS LA SALIDA DE SUEZ, BUSCAN GARANTIZAR EL SERVICIO DE AGUA
Tras comprobar que el conflicto con Aguas Argentinas ingresó en un camino sin retorno, el Gobierno salió ayer a desplegar una doble estrategia que apunta a garantizar la prestación del servicio y definir las condiciones para el ingreso del nuevo operador que tendrá la empresa sanitaria que atiende a más de 11 millones de usuarios.
El directorio de Aguas Argentinas recomendó ayer a sus accionistas rescindir la concesión del servicio de agua potable y cloacas del área metropolitana, al tiempo que las principales figuras del Gobierno lanzaron fuertes críticas a la empresa por las consecuencias gravosas que puede generar la caída del contrato.
Tal como había anticipado la semana pasada, el Grupo Suez —que tiene la mayoría accionaria de Aguas Argentinas— llevó ayer a la reunión de directorio la propuesta de rescindir el contrato con el Estado.
Al término de la reunión celebrada al mediodía en el piso 21 de la casa central, Aguas Argentinas difundió un comunicado de prensa en el cual destacó: “Habiendo constatado el fracaso de las negociaciones, que hubieran permitido restablecer el equilibrio económico-financiero de la concesión y preservar en forma duradera la calidad de los servicios, el directorio se vio obligado a proponer a la asamblea extraordinaria, convocada para el 22 de septiembre, el inicio del proceso de rescisión del contrato.”
De esta manera, la decisión final que quedó en manos de la asamblea de accionistas implica no sólo el retiro de Suez, sino también del resto de los integrantes de la empresa.
Junto con el grupo europeo Suez, en Aguas Argentinas conviven Aguas de Barcelona (con 25% de las acciones), los empleados bajo el régimen de Propiedad Participada (10%), el Banco Galicia (8,3%), Vivendi (7,5%), la Corporación Financiera Internacional (5%) y Anglian Water (4,3%).
El planteo para rescindir la concesión fue avalado por todos los directores y ahora se espera una aprobación mayoritaria de todos los accionistas que fueron convocados para el jueves al mediodía.
No bien se conoció la decisión del directorio, el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, salió al cruce de la empresa, al advertir que los responsables de la empresa “van a tener consecuencias muy gravosas si pretenden una rescisión unilateral del contrato de concesión”.
Por medio de un comunicado, la cartera que conduce De Vido indicó que “el Estado argentino notificó al auditor contable de Aguas Argentinas, a su Comisión Fiscalizadora, a la Inspección General de Justicia y a los acreedores financieros de la empresa todas las circunstancias y acontecimientos referidos a los graves incumplimientos en que ha incurrido la concesionaria”.
Casi al mismo tiempo, el presidente Néstor Kirchner salió a atacar al grupo Suez en un acto realizado en Florencio Varela. Para Kirchner, el retiro de esa compañía no ahuyentará a otros potenciales inversores extranjeros.
Por su parte, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro del Interior, Aníbal Fernández, aseguraron que aunque la compañía francesa se retire de Aguas y haya que buscar a otros operadores, la prestación del servicio no se verá afectada.
Más allá de las declaraciones oficiales que aseguran que no habrá inconvenientes con el servicio, el conflicto planteado con Aguas Argentinas ha generado una marcada preocupación en el Gobierno.
El principal temor radica en que aumente la tensión y los franceses de Suez resuelvan adelantar su retirada para antes de las elecciones del 23 de octubre. En ese caso, el Gobierno se toparía no sólo con un problema legal extremo sino también con grandes dificultades para poder asumir una operación casi inmediata del servicio.
La otra preocupación tiene que ver con la llegada del verano, el período de mayor demanda de los usuarios residenciales de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
En las últimas horas, el Gobierno ensayó diferentes posibilidades para suplantar a Suez en el timón de Aguas Argentinas.
Los funcionarios de Planificación Federal pusieron su mayor empeño en convencer a Aguas de Barcelona para que se quede con la operación. Pero esta empresa ya anticipó que seguirá los pasos de Suez, con la que mantiene una alianza estratégica.
En otros sectores del Gobierno no descartan que aparezcan otros inversores que quieran hacerse cargo del negocio. Habría un fondo de inversión estadounidense y un grupo liderado por el banquero local Jorge Britos.
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