TRAS LOS DESENCUENTROS BERGOGLIO RECIBE AL CANCILLER TAIANA
En realidad, el diálogo mantenido ayer a la tarde en la sede del Episcopado fue mucho más que un encuentro protocolar. Fuentes de ambos sectores coincidieron en que fue sumamente importante desde el punto de vista institucional y político. Es considerado el paso previo al encuentro entre Kirchner y el presidente del Episcopado, el cardenal Bergoglio, y los demás obispos miembros de la comisión ejecutiva, después de un año de diversos desencuentros entre la Iglesia y el gobierno nacional.
Se espera que el pedido de una audiencia de los obispos con Kirchner surja de las reuniones que mantendrán hoy y mañana los presidentes de las comisiones episcopales.
Varias características hicieron de la audiencia de ayer un hecho de especial relevancia. En primer lugar, duró una hora y veinte minutos, cuando se había previsto que no superaría los treinta minutos.
Los obispos no se limitaron a escuchar al ministro -como suele pasar en otras audiencias en las que un funcionario acude a presentarse formalmente ante el Episcopado-, sino que dialogaron y se mostraron interesados en los temas que ocupan al canciller en su trabajo.
Los prelados interrogaron a Taiana sobre la posición argentina con relación al conflicto suscitado con Uruguay, a raíz de la próxima instalación de fábricas papeleras, y sobre su visión de las relaciones con los Estados Unidos, Bolivia, Brasil, Venezuela y otros países.
También se comentaron experiencias personales de Taiana, como los años en los que debió exiliarse del país debido a su militancia en la Juventud Peronista. El cardenal recordó al padre del canciller, a quien conoció cuando éste era ministro de Educación, durante la presidencia de Héctor Cámpora.
El ministro de Relaciones Exteriores estuvo acompañado durante el encuentro por Guillermo Oliveri, secretario de Culto y artífice de la cita de ayer, junto al secretario general del Episcopado, monseñor Sergio Fenoy (que no pudo estar presente en la reunión porque se encontraba en Colombia).
El Episcopado estuvo representado por los miembros de su comisión ejecutiva: el cardenal Bergoglio y los obispos Luis Villalba y Agustín Radrizzani, presidente y vicepresidentes 1° y 2° del organismo, respectivamente. En ausencia de Fenoy, participó monseñor Eduardo Pérez del Lago, subsecretario general.
BUENA RELACIÓN
Los obispos destacaron, sin profundizar, que la relación actual entre la Iglesia y el gobierno nacional es “buena” y que hay una “permanente comunicación” entre funcionarios, obispos y sacerdotes.
Si bien es responsabilidad de la Cancillería y de la Nunciatura el trámite por el eventual reemplazo de monseñor Antonio Baseotto (obispo castrense al que Kirchner quiso desplazar de su puesto después del duro cruce verbal que mantuvo con el ministro de Salud, Ginés González García, en torno del tema de la educación sexual), ninguno de los presentes hizo alusión al tema. Después del encuentro uno de los presentes dijo a LA NACION: “La Iglesia no es de hablar de temas espinosos en un marco tan amplio como la reunión de ayer”.
Según trascendió, tampoco se habría hablado de la posibilidad de una reunión entre la conducción del Episcopado y Kirchner. Fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Conferencia Episcopal confiaron en que el pedido de audiencia con el presidente de la Nación surja de las reuniones que mantendrán hoy y mañana los 22 obispos que integran la Comisión Permanente del Episcopado, los presidentes de las comisiones episcopales y los delegados regionales, además de la Ejecutiva.
El padre Jorge Oesterheld, director de prensa de la Conferencia Episcopal Argentina, precisó que la visita de Taiana es considerada una demostración más de lo fluida que es la relación entre la Iglesia y los funcionarios del Estado nacional. “De la misma forma fue considerada la visita del ministro del Interior, Aníbal Fernández”, dijo Oesterheld, al referirse al gesto del gobierno nacional que antecedió al de ayer: el lunes pasado Fernández visitó el Episcopado, saludó a Bergoglio y dialogó con otros obispos durante unos veinte minutos.
Los obispos valoran la iniciativa de Taiana en el contexto actual porque la audiencia de presentación ante el Episcopado no figura entre los gestos protocolares obligatorios de los cancilleres, pero sí son sugeridas por las buenas costumbres, si se busca mantener óptimas relaciones institucionales. El antecesor de Taiana, Rafael Bielsa, por ejemplo, no consideró necesario pedir una audiencia para presentarse ante la conducción del Episcopado. Los encuentros entre Bielsa y la cúpula de la Iglesia se dieron en ocasiones muy diferentes de la visita de ayer.
EL PRÓXIMO TEDEUM
La tensión entre la Iglesia y el gobierno nacional mantenida durante el año pasado fue inocultable cuando el 25 de mayo último el Presidente decidió celebrar el tradicional tedeum fuera de Buenos Aires y lejos de los sermones del cardenal Bergoglio. En un gesto que fue interpretado como un movimiento para esquivar las palabras del cardenal, en aquella oportunidad el Presidente optó por viajar a Santiago del Estero.
Este año, el tedeum tampoco se realizaría en la ciudad de Buenos Aires. Según se supo ayer, asesores del Presidente analizan la posibilidad de hacerla en Misiones o en cualquier otro escenario lejano a la Playa de Mayo. La motivación, esta vez, radicaría en el temor a no reunir la suficiente cantidad de gente en la plaza cuando la presidencia cumple tres años, y no en la imposibilidad de que Kirchner y Bergoglio estuvieran frente a frente sin que se produjera un clima incómodo.
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