Tras semanas de conflicto con Mauro Icardi por los pasaportes, Wanda Nara volvió al país con sus hijas
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Tras la firma de los documentos de las niñas, la empresaria habló del embargo de La casa de los sueños.
El regreso de Wanda Nara a la Argentina junto a sus hijas estuvo marcado por el conflicto judicial con Mauro Icardi que mantuvo en vilo a la familia por varios días. La empresaria, visiblemente afectada y rodeada de cámaras en el aeropuerto, relató las dificultades que enfrentó para lograr el retorno, especialmente en lo referido a la obtención de los pasaportes para sus hijas, que les robaron en su casa de Milán. Las niñas, fruto de su relación con Icardi, necesitaban la firma de ambos padres para poder sacar la documentación. Finalmente, ante la negativa del jugador de firmarlos, la justicia italiana le concedió a Wanda el permiso para tramitarlos por su cuenta.
Tras el robo en el domicilio y la falta de pasaportes, las gestiones para conseguir la documentación requirieron la intervención de abogados en Italia y en la Argentina, así como del Ministerio Público Tutelar de Argentina.
Entre la gente que le pedía selfies, Wanda habló con los medios apostados en el lugar. “Fue un trabajo muy grande que tuvieron que hacer mis abogados en Italia, mis abogados acá en Argentina, Ana (Rosenfeld), Yamil (Castro Bianchi), todos a disposición, y el Ministerio Público Tutelar”, expresó Nara sobre el despliegue legal que demandó la resolución del caso.
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El conflicto judicial que demoró el regreso no solo implicó trámites administrativos, sino también un proceso emocional para la familia. “Es imposible cuando hay una noticia así, tan grave, tan difícil, en un momento hasta dudé de decirles o no que nos teníamos que quedar más tiempo”, compartió.
El alivio llegó con la rápida intervención de la jueza italiana, quien resolvió a favor de que las niñas pudieran regresar a la Argentina. Wanda describió ese momento como un punto de quiebre: “Ya cuando la jueza italiana hizo tan rápido esa resolución, la verdad que me largué a llorar. Me desplomé porque era impensado, ¿no? Yo esperaba la resolución argentina, que quizás iba a tardar un poco más porque no tenía jurisdicción en Italia. Y muy rápidamente la jueza dijo: ‘De ninguna manera, las nenas son italianas, pero tienen que vivir en Argentina, así se va a hacer’. Si no está la firma del padre, ella puso su firma y los pasaportes se hicieron con mi firma y con la de un tutor que puso la justicia italiana”.
La vuelta al país fue acompañada por una mezcla de alegría y cansancio. Wanda y su familia tuvieron que adaptarse rápidamente: mientras los hijos mayores retomaron el colegio de inmediato, las niñas más pequeñas necesitaban uniformes y un reingreso a la rutina doméstica. El episodio dejó una marca en todos los involucrados, con la mediática reconociendo: “La verdad que fue todo muy complicado y de la otra parte no pueden decir nada porque está todo en un expediente argentino”.
Durante el diálogo con la prensa, fue contundente al describir la actitud de Mauro Icardi en el proceso. “Lo que estoy segura es que no hubo colaboración de la otra parte”, afirmó, refiriéndose tanto a los trámites para el regreso al país de las niñas como a la comunicación con las autoridades y profesionales asignados por la justicia, además de las cuestiones relacionadas con el robo.
“Hay una persona que puso el ministerio para que también colabore y ni siquiera se puso en contacto con esa persona”, sostuvo.
Además, Wanda hizo referencia a declaraciones públicas y mensajes privados de Icardi en los que, según ella, el futbolista anticipó que le haría la vida difícil. “Él lo dijo públicamente y en mensajes que también fueron publicados y están en la causa penal, que me iba a hacer la vida imposible, que me esperaba lo peor de lo peor”. Ante la consulta sobre si siente que Icardi está cumpliendo esa amenaza, Wanda respondió: “En las vacaciones, en gran parte, generó mucha angustia, mucha tristeza”.
Luego, contó cómo fue el momento en que le pidió a su expareja que firme los pasaportes de sus hijas. “Una vez que yo fui a pedir que el papá firme el pasaporte, dijo: ‘De ninguna manera quiero que se queden en Italia, las voy a anotar en septiembre en un colegio y después van a ser deportadas a Turquía’. Es una locura, chicos”.
La relación entre el futbolista y sus hijas también se vio afectada. Según Wanda, la comunicación fue “bastante complicada” y las niñas llegaron a expresar su deseo de regresar a la Argentina, donde tienen su entorno, sus mascotas y sus pertenencias. “Nos encontrábamos en un hotel esperando que el padre se digne a contestar, se digne a responderle al Ministerio Público. No le respondía tampoco a la psicóloga”, explicó.
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En el contexto de la disputa, Wanda confirmó que solicitó el embargo de una propiedad de Icardi en Argentina con el objetivo de resguardar el patrimonio de sus hijas. “Le pedí a Ana que no lo comunicara. Mantuvimos silencio. Creo que estaba desde antes de mayo o por ahí”, relató.
La empresaria justificó la medida argumentando que busca asegurar el futuro de sus hijas frente a gastos desmedidos del padre y posibles riesgos patrimoniales: “Lo hice simplemente porque yo sé qué clase de madre soy, sé cuánto gano, cuánto guardo y cuánto invierto en mis hijos. Y como veía también gastos desmedidos de la otra parte, dije: ‘Me aseguro la casa para mis hijas’”.
Más adelante, Wanda remarcó que la figura del embargo es una herramienta legal común para proteger los alimentos de los menores. “Se han embargado sueldos enn un montón de equipos de fútbol que ustedes conocen de Argentina, de Boca y de River, por alimentos futuros”, ejemplificó, negando que la medida sea personal o excepcional.
Wanda también aclaró que el embargo no solo responde a deudas actuales de Icardi, sino a la necesidad de garantizar alimentos. “El embargo es por alimentos futuros, no es por lo que debe ahora, pero además de eso, debe al día de hoy”, puntualizó.
El tránsito por el conflicto judicial tuvo consecuencias visibles en el estado anímico de las niñas y de la propia empresaria. Según relató, las menores estaban “muy afectadas, todos muy tristes” cuando se reencontraron. La situación fue especialmente delicada porque las nenas no pudieron regresar a tiempo para el inicio de clases, algo que era su principal deseo: “Lo único que pedían por favor era llegar a su primer día de clases, que no pudieron llegar. Las clases ya empezaron. Las chicas querían volver, obviamente. Fuimos por vacaciones. Tienen sus animales acá, sus perritos, sus gatos, su todo, su casa. Mirá las valijas que tenemos. Eran valijas de vacaciones”, aseguró.
La empresaria manifestó su preocupación por la “violencia” en redes y el impacto de las acciones públicas de su expareja en la estabilidad de las menores. “La violencia la ven todos en redes. Me parece gravísimo. Un montón de situaciones son graves. Hay muchas cosas puertas adentro que son graves”.
Tras ello, en charla exclusiva con Pamela David, profundizó sobre el alcance del conflicto. En relación al embargo de la propiedad de Mauro, la empresaria explicó que la medida busca garantizar el futuro de sus hijas frente a la incertidumbre y el sufrimiento generado por la disputa. “No se compensa obviamente con lo material, todo este sufrimiento, pero que al menos sientan que cuando sean grandes, hoy no entienden, que el derecho de ellas, al menos una parte de sus padres, logró que se haga”, sostuvo.
Aclaró que la administración de esos fondos será estrictamente para las menores: “Yo sé que no malgasto el dinero de ellas, yo sé cómo se los invierto, cómo se los cuido o en qué lo gasto o que no le falta nada, ¿no? Hasta que el padre quiera o no pagar lo que tiene que pagar”.
La conversación también giró en torno a los episodios de violencia simbólica y mediática que, según Wanda, afectan a sus hijas. Consideró de gravedad los agravios públicos de Icardi hacia el juez encargado de la causa, interpretándolos como un signo de falta de límites.
“Todos los agravios y todas las cosas que dijo hacia un juez de la Nación hablan de los pocos límites que tiene, ¿no? Porque imaginate que, que una persona que se atreve a insultar públicamente a un juez de la Nación lo que puede hacer en la intimidad. Yo siempre hablé de violencia y se me subestimó”, declaró, haciendo hincapié en la necesidad de poner fin a situaciones de violencia, aunque sean de tipo simbólico.

