TRAS VARIOS PERITAJES, SE AFIANZA LA HIPÓTESIS DE UN ATENTADO
El resultado de uno de los tres peritajes realizados en la última jornada de pruebas oficiales en el Polígono de Tiro de Salinas Grandes abonó, como los días anteriores, la hipótesis de que la explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero, el 3 de noviembre de 1995, fue planificada y se trataría de un atentado.
Los resultados de las otras dos experiencias de ayer se conocerán en las próximas horas y, si arrojan resultados similares a las más de veinte pruebas realizadas desde el lunes, se abrirá un nuevo y complejo escenario judicial en la causa en la que se investiga la explosión de la fábrica que concentró y acondicionó casi todo el armamento del Ejército contrabandeado a Croacia y Ecuador entre 1991 y 1995.
Porque la causa está elevada a juicio con cinco procesados por estrago culposo: por no haber adoptado las medidas tendientes a evitar un siniestro que hasta ahora, y pese a numerosos testimonios y evidencias, se consideró accidental.
En cambio, un hecho intencional cambiaría todo y habría que buscar a los planificadores -“la mente criminal”, como la llamó el fiscal que hará el juicio, Miguel Angel Rizzotti- y a los ejecutores. Y también habrá que buscar los móviles, que la querellante Ana Gritti, viuda de una de las víctimas, vincula con la eliminación de pruebas del contrabando bélico.
Tres escenarios
Ayer se armaron tres escenarios que reprodujeron los sectores de la fábrica que estallaron hace ocho años. El control estuvo a cargo de los peritos, de los tres jueces del Tribunal Oral N° 2, que el año próximo hará el juicio, del secretario Abel Sánchez Torres y del fiscal Rizzotti.
Estos funcionarios no pudieron estar el lunes porque debían resolver un caso con detenidos, por lo cual el martes se reprodujeron las pruebas del día anterior. Gritti y sus abogados Horacio Viqueira y Aukha Barbero reconocen que Sánchez Torres y Rizzotti fueron firmes impulsores de esta serie de peritajes, que encontró bastantes trabas.
Entre el lunes y anteayer quedó demostrado que el fuego que provocó la explosión no pudo surgir por accidente, sino que se emplearon sustancias que no se hallaban en la fábrica.
Anteayer se demostró, además, que un fuego encendido adrede tampoco pudo generar la explosión del barril con trotyl, y que si al barril se le colocaba un detonador con un reforzador tardaba 24 minutos en estallar, mientras que en 1995 sólo transcurrieron siete minutos.
La primera explosión
Esa primera explosión ocurrió en la planta de carga. Pero la peor se produjo en el depósito de expedición y suministro: fue mucho más potente y, además, este depósito se encontraba junto al alambrado que separaba la fábrica de la ciudad.
Aunque aún hay que aguardar los informes finales de los peritos, se demostró que lo sucedido en la planta de carga no fue un accidente. En palabras del fiscal Rizzotti: “¿Cómo pudo estallar si no fue adrede? Las pruebas fueron muy importantes”.
Y ayer, uno de los peritajes mostró que una explosión con pólvora no pudo hacer estallar los proyectiles de artillería que se encontraban allí. Se colocaron 72 proyectiles, se hizo estallar la pólvora y una hora más tarde explotó un solo proyectil. Un repentino cambio de planes de los especialistas en explosivos impidió ayer conocer el resultado de otras dos explosiones.
De todos modos, con los resultados ya obtenidos, Gritti y sus abogados se entrevistarán hoy, a las 18, con el presidente Néstor Kirchner, a quien le habían solicitado por escrito y a través del ministro del Interior, Aníbal Fernández, una serie de medidas para facilitar una investigación que ahora será más ardua porque es mucho lo que hay en juego.
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