TRASLADO DEL RELLENO SANITARIO: POR QUÉ SE OPONEN LOS QUE SE OPONEN
Las 200 toneladas de basura que los santafesinos generan día tras día irán a parar, en breve, al barrio Las Lomas. Enclavado detrás del hipódromo, fue el lugar elegido por la empresa encargada del relleno, Milicic SA, para mudar la basura de su actual destino (Altos de Nogueras).Las Lomas es, como todo el oeste santafesino, una zona postergada por las sucesivas administraciones municipales. Fue uno de los primeros barrios en recibir el despiadado ingreso de las aguas del Salado, tres años atrás. Y ahora se va a convertir en el basurero de la ciudad.La novedad no cayó nada bien en Las Lomas. Los funcionarios municipales tuvieron que ir al barrio a dar las explicaciones del caso; primero fue el turno del secretario de Medio Ambiente, Jorge Aimi, quien garantizó una distancia de más de tres mil metros entre las últimas viviendas y el futuro relleno sanitario. Manuel Miralles, presidente de la Vecinal Sarmiento, retrucó que la distancia será de solo mil metros.Pero, para algunos, será menor aún: el terreno escogido para nuevo relleno está literalmente rodeado de casillas precarias y, de hecho, ya funciona como un volcadero irregular, al que permanentemente acuden los cirujas en busca de alguna sobra. La imagen es de un laconismo extremo: revuelven la basura con un palo de escoba, para no enfermarse tanto.El intendente Martín Balbarrey terció en la disputa y trató de desviar el eje explicando que en el nuevo predio se va a instalar una planta de clasificación de residuos similar a la que en la actualidad opera en la zona de Altos de Nogueras (donde está instalado actualmente), pero con más tecnología. “Los cirujas podrán trabajar con todos los elementos necesarios; se tiene previsto prohibir la radicación de viviendas en la zona, por lo cual los vecinos deben estar muy tranquilos”, dijo el intendente, para quien la relación con los cirujas se ha convertido, a esta altura, en uno de los mayores escollos de su gestión.Vecinos del barrio Sarmiento –otra de las zonas cercanas a Las Lomas– se sumaron a las movilizaciones de rechazo al traslado del relleno sanitario: “No es casualidad que la gente de Altos de Nogueras viene pidiendo que se traslade y que la gente de Recreo (uno de los posibles escenarios, ya descartado) haya organizado una protesta”, indicó un vecino de Sarmiento.Pero el coro de voces opositoras no termina ahí. Carlos Roberto Alem, representante de la comunidad en el Hospital Psiquiátrico Mira y López –que está ubicado en las cercanías del barrio Las Lomas– recordó que la Organización Mundial de la Salud ubica al cuidado del medio ambiente entre los factores fundamentales para conservar y mejorar la salud de la población. “La mayoría de las patologías o enfermedades se dan como consecuencia de la contaminación y el descuido del equilibrio ambiental”, señaló.En tal sentido, Alem destacó que existen vectores (ratas, moscas, entre otros) que hay que mantener alejados de la población. “En este caso concreto, estos vectores estarían a pocas cuadras de nuestro barrio, empeorando la situación actual, ya que es una zona habitada por personas de escasos recursos económicos y además está rodeada de zanjones a cielo abierto y mini basurales”, agregó Alem. “La atención de la salud en esta zona está casi colapsada por la demanda; la instalación del relleno sanitario provocará la aparición de nuevas patologías o el aumento de las ya existentes, poniendo en jaque al servicio de salud”.Aimi, que a esta altura de las cosas se ha convertido en el vocero del traslado, respondió a las críticas de vecinos y ambientalistas dividiendo el problema en dos aspectos: el político y el técnico. “La respuesta política es buscar el lugar donde cause el menor impacto; la respuesta técnica es encontrar un procedimiento que pueda sustentarse para causar el menor impacto posible”, dijo el funcionario municipal. “Después de varios estudios, se pudo encontrar un lugar que cumple con varios de los requisitos, entre ellos el legal, el de acceso y el de infraestructura. Es un terreno que no se inunda, está fuera de la posible construcción urbanística y el tránsito pesado puede ingresar por la futura autopista que va a circular por encima de la defensa”.A los vecinos de Las Lomas las explicaciones de Aimi no les parecen suficientes. El barrio se inundó hace tres años y ahora, y como consecuencia de la catástrofe, se va a convertir en el tacho de basura del resto de los santafesinos.LAS RAZONES DEL TRASLADOEl actual relleno sanitario está ubicado en el barrio Altos de Nogueras, poco más de tres kilómetros al este de Las Lomas. Funciona ahí desde hace nueve años y su vida útil fue calculada en diez; la inundación de abril de 2003 aceleró los tiempos y obligó al municipio a adelantar su traslado.El sistema de relleno sanitario se empezó a utilizar en California, Estados Unidos, a principios del siglo XX. Consiste en disponer los residuos en capas sobre depresiones naturales del terreno escogido o excavadas para tal propósito. Luego, la basura es compactada, se la cubre con tierra y se deja que los procesos naturales, es decir, las bacterias que están en el medio, trabajen y produzcan la degradación.En épocas normales, llegan al relleno unas 200 toneladas diarias de residuos. Pero hace tres años, cuando el río Salado inundó a más de un tercio de la ciudad, la basura se multiplicó en diagonal. Durante los tres meses siguientes a la catástrofe se generaron 35 mil toneladas extra, aunque la mayor cantidad llegó durante el mes de mayo. El promedio diario trepó a 1.200 toneladas y la vida útil del relleno de Altos de Nogueras se redujo notablemente.Ante este panorama, la Municipalidad se vio obligada a acelerar el traslado. El propio intendente reconoció que la instalación del relleno en Las Lomas requiere de “un proceso muy importante de evaluación previa” y de análisis tendientes a determinar si se cumplen los requisitos internacionales en materia de medio ambiente.Balbarrey aseguró, después, que el proyecto cumple con las exigencias del protocolo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU); el ambientalista Jorge Capatto, integrante de la Fundación Proteger, le respondió con un laconismo que puede resumir el estado del debate: “Por favor, Balbarrey, lea el discurso del presidente (Néstor) Kirchner”, en alusión a las palabras del primer mandatario en el acto que encabezó el pasado 5 de mayo, en Gualeguaychú, contra la instalación de las papeleras.Capatto dijo que es “lamentable” que la Municipalidad santafesina marche a contramano de la tendencia mundial –y nacional– sobre el reciclaje y la recuperación de los residuos domiciliarios. Además, el ambientalista agregó: “Se sigue apostando a tecnologías caras del pasado que, está demostrado, no surten efecto, como el enterramiento. Que el intendente muestre los estudios sobre contaminación; necesitamos información para poder opinar y hoy el Ejecutivo municipal no la provee”.LA MUNICIPALIDAD CONTRA EL RESTO DEL MUNDOMientras la ciudad recibía el glamoroso espectáculo del TC 2000, los santafesinos le daban la espalda casi unánimemente al proyecto oficial de instalar el relleno sanitario en el barrio Las Lomas. Tal era –y es– la
soledad con que el municipio encaró la iniciativa que cuando el secretario de Medio Ambiente de la provincia, Marcelo Terenzio, respondió al pedido de auxilio y terció en el asunto, el intendente pudo, por fin, respirar aliviado.Terenzio aseguró que un grupo de profesionales de su organismo se pondrá a estudiar el lugar en donde el municipio piensa instalar el nuevo relleno y agregó: “Una posible solución es la del ordenamiento urbano. Siempre es más conveniente que los rellenos sanitarios se ubiquen en lugares lo suficientemente alejados de las urbanizaciones actuales y de las que puedan crearse en el futuro”. Tal definición llevó un poco de alivio a los funcionarios del gabinete de Martín Balbarrey; Santa Fe no puede seguir creciendo hacia el oeste por una sencilla razón: el río Salado lo impide.Esta contingencia geográfica –sumada a la participación del gobierno provincial en la solución de un problema local– selló la suerte de los vecinos de Las Lomas.LA LEY Y LAS IMPROVISACIONESEn medio del debate, Carlos Zapata, licenciado en Saneamiento Ambiental e integrante del programa Medio Ambiente y Sociedad, dependiente de la Secretaría de Extensión de la UNL, indicó que antes de la instalación de un relleno sanitario hay que trabajar en un plan de gestión de residuos sólidos, algo que hoy no existe en la ciudad de Santa Fe. “Hay una ecuación que es muy clara: si aumentamos las distancias, aumentan los costos; si lo ponemos cerca (al relleno), molesta”, señaló Zapata. “El barrio (Las Lomas) ya tiene demasiados inconvenientes medioambientales no resueltos como para llevar el relleno sanitario allí”.En tal sentido, el protocolo de la ONU (al que suscriben casi todas las naciones de Latinoamérica, incluida la Argentina) es claro: el área de infraestructura de los rellenos no puede estar en lugares en los que pueda contaminar recursos hídricos o dañar la flora, la fauna o los recursos agrícolas. Además, el organismo internacional plantea que deben atenderse pormenorizadamente la situación de las familias que viven en zonas cercanas al relleno sanitario.Ya en septiembre del año pasado, la Legislatura provincial había aprobado la ley que prohíbe definitivamente los denominados “basurales a cielo abierto” y dispone, en forma obligatoria, el actual sistema de rellenos sanitarios. La norma determina que, previo al otorgamiento de una autorización para instalar un relleno, será obligatorio que la empresa concesionaria presente el respectivo estudio de impacto ambiental.Ese punto es uno de los tantos aspectos oscuros del asunto. El Ejecutivo municipal –y los concejales oficialistas– aseguran que el requisito ya fue cumplido; concejales opositores denunciaron ante los medios locales que la firma Milicic no presentó, hasta el momento, un estudio serio sobre las consecuencias que sufrirán los vecinos de Las Lomas una vez instalado el relleno sanitario.LAS CIFRASSegún las estadísticas oficiales, en la ciudad de Santa Fe se generan 200 toneladas de basura por día, pero eso no es todo. Se estima que dentro del ejido urbano hay unos 300 microbasurales desparramados en los barrios más humildes; además se calcula que al menos 1.200 personas viven de juntar basura y llegan a recolectar 30 toneladas diarias. En promedio, el ingreso mensual que obtienen por esta actividad es de 200 pesos, según la Secretaría de Promoción Comunitaria de la provincia.Carlos Zapata opinó: “Esta cifra es irrelevante comparada con los 16 millones de pesos anuales que recaudan las empresas recolectoras y la operadora del relleno sanitario, sin realizar ningún tipo de valorización o tratamiento de los residuos y dando trabajo sólo a 350 empleados”.Hace más de dos años, cuando comenzó la novela del traslado, el ingeniero Mauro Cabrero –verificador de la Dirección de Higiene y Control Ambiental de la Municipalidad– dijo: “Si ya se ha impactado un lugar, conviene enfatizar el trabajo para disminuir los problemas allí y no generar impacto ambiental en otra zona, porque hay que reconocer que la basura acumulada genera malos olores, moscas, y el movimiento continuo de camiones”. Su opinión, finalmente, no fue atendida y Milicic pudo determinar la zona en que funcionará el nuevo relleno: al oeste del barrio Las Lomas, uno de las primeras zonas de la ciudad que se inundó en abril de 2003.Así, los vecinos del actual relleno sanitario se preparan para enfrentarse a una nueva realidad: Altos de Nogueras volverá a la normalidad y dejará de ser el basurero de todos los santafesinos.En las épocas en que Cabrero ofreció su opinión, el subsecretario de Gobierno de la Municipalidad, Darío Giménez, era uno de los concejales oficialistas. Mientras se discutía el posible traslado del relleno, surgió la duda respecto de que iba a pasar con el terreno donde actualmente funciona. “Hay celdas de depósito de basura que ya están forestadas”, afirmó entonces Giménez. “Son verdaderas montañas verdes de hasta 15 metros de altura”.La legislación vigente establece normas y pautas sobre cómo deben cerrarse estas celdas para que no pierdan los líquidos generados por la propia acumulación –y descomposición– de la basura, tareas que están a cargo de la empresa concesionaria del relleno. Cuando lo consultaron sobre el futuro de los terrenos de Altos de Nogueras, Giménez deslizó una idea, al menos, llamativa: “Es un terreno municipal y se le deberá dar algún uso. Por ejemplo, un parque”.UN CASO TESTIGOHace casi siete años, la localidad de Ricardone se vio envuelta en un intenso debate por la instalación de una planta de depósito de basura. Los vecinos, en su mayoría, se opusieron al traslado de la basura de otras localidades a la pequeña comuna, y el tiempo les dio la razón.A raíz de las polémicas instaladas en la capital provincial por el traslado del relleno sanitario (ver nota principal), una de las representantes de la Fundación Verde Esperanza, Liliana Anculovich, recordó: “El relleno de aquí comenzó a funcionar en 1998; se construyó para que las localidades de alrededor, como Fray Luis Beltrán, Capitán Bermúdez y San Lorenzo, depositaran sus residuos. Pero a partir del año 2003, Rosario también comenzó usarlo”.La ambientalista también denunció que en la actualidad se vuelcan en el relleno de Ricardone residuos provenientes de una curtiembre de la cuidad de Esperanza. “Lo cual es más preocupante aún”, agregó, “ya que son altamente cancerígenos”.Los vecinos de Ricardone quieren que se cierre definitivamente el relleno sanitario. Para lograr tal fin, ya reclamaron audiencias con el gobernador Jorge Obeid, quien aún no contestó el pedido. La urgencia tiene un motivo concreto: hay investigaciones que demuestran el aumento de los nacimientos de bebés con discapacidades o malformaciones a causa de los residuos volcados en el relleno.Pero ese no es el único motivo del rechazo: los vecinos también se quejan por los olores nauseabundos y por la gran cantidad de roedores. “Nosotros estamos trabajando con la Defensoría del Pueblo”, aseguró Anculovich. “A raíz de varias presentaciones que hicimos, la Defensoría admitió que el agua y las napas están contaminadas por la basura acumulad
a”.
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