TRES ADOLESCENTES LE CORTARON CUATRO DEDOS A UN COLECTIVERO
Los tres adolescentes subieron al colectivo cuando ya no había pasajeros y enseguida amenazaron al chofer. Lograron pasar por un control policial sin llamar la atención y luego lo obligaron a detenerse. Le robaron su billetera y su celular. Pero, como el botín les pareció poco, se enojaron: le taparon la cabeza con una campera y con un machete le mutilaron cuatro dedos de su mano derecha.
El brutal ataque, que se conoció ayer, ocurrió el domingo cerca de la diez de la noche en la colectora de la General Paz, en el barrio porteño Villa Real (ubicado entre Villa Devoto y Versalles). El chofer del colectivo, identificado por la Policía como Mario Alberto Wetz, está internado en terapia intensiva y no le pudieron reimplantar los dedos. Tiene 37 años, esta casado y es padre de una nena.
Gremialistas de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y empleados de la línea de colectivos 85 cortaron durante dos horas una mano de la avenida General Paz (la que va hacia el Riachuelo) a la altura de Beiró para reclamar mayor seguridad.
Wetz manejaba el interno 65 de la línea 85, que va desde Ciudadela hasta el balneario de Quilmes. “En el momento del robo, el chofer tenía encima 30 o 40 pesos y un celular bastante viejo. Estos jóvenes asaltantes se enojaron porque el dinero les pareció poco. Entonces con una brutalidad increíble le cortaron los dedos”, explicó la Policía.
“En General Paz y Beiró bajaron los últimos pasajeros y subieron tres chicos jóvenes, de entre 15 y 16 años, que enseguida amenazaron a Wetz. Pero como en la zona había varios controles policiales lo obligaron a seguir manejando y para no llamar la atención se sentaron en los primeros asientos del colectivo”, contó un compañero de trabajo de la víctima en la terminal de la línea 85.
Apenas el colectivo cruzó avenida Beiró, los ladrones obligaron al chofer a que apagara las luces y detuviera el vehículo a un costado de la colectora. Allí Wetz entregó su dinero sin resistirse. Según la Policía, en ese momento uno de los ladrones se mostró conforme con el botín y quiso huir, pero otro —que sería el líder — dijo: “Vamos a darle”.
Wetz fue obligado a tirarse al piso y los ladrones empezaron a golpearlo. “Lo peor llegó cuando uno de los adolescentes le tapo la cabeza con una campera al colectivero mientras otro, con una herramienta (creen que utilizaron un machete) le reventó los dedos de su mano derecha. Luego escaparon”, revelaron voceros policiales.
Herido, Wetz logró levantarse y manejar el colectivo hasta un puesto de control de la Policía Federal, donde relató lo que le había sucedido y pidió ayuda. Los agentes de la comisaría 44ª llamaron a una ambulancia y le hicieron un torniquete, porque estaba perdiendo mucha sangre. Por el golpe, ya había perdido dos dedos.
La víctima fue llevado al hospital Santojani, donde los médicos primero trataron de implantarle los dos dedos que le habían arrancado. Pero por la manera que tenía destruidos los huesos no pudieron. Más tarde, por la gravedad de las heridas, tuvieron que amputarle otros dos. Allí también sufrió un paro cardíaco.
“Le pegaron con algo contundente porque tenía los huesos estropeados, todos machacados. No se los pudieron implantar por eso. Ni siquiera pudo haber una cirugía de reparación. En la compañía sufrimos robos, pero ninguno tan aberrante “, explicó el jefe de personal, de la línea 85, Raúl Vicente.
Más tarde el hombre fue trasladado a la clínica ANTA, del gremio. Anoche estaba internado y sus compañeros informaron que los médicos tenían pensado sacarlo de la sala de terapia intensiva y trasladarlo a una habitación común.
“La víctima todavía no pudo declarar. Y por su estado no está claro cuando lo va a poder hacer. Lo poco que sabemos es por lo que logró decirles a los agentes Tenemos algunas pistas para poder llegar a los ladrones. Pero hasta no poder hablar con el herido, va ser muy difícil avanzar en la investigación”, explicó uno policía asignado al caso.
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