TRES CONDENADOS A CADENA PERPETUA POR LA MASACRE DE BARRANQUITAS OESTE
Eran las 5.30 de la mañana del 9 de diciembre de 2001, cuando la violencia en el barrio Barranquitas Oeste se transformó en masacre: en la esquina de Gaboto y Perú, una banda ingresó a una vivienda donde otro grupo se encontraba tomando alcohol y consumiendo drogas.
Los atacantes comenzaron a disparar a mansalva y mataron a cinco jóvenes. Dos años después, un juez dictaminó cadena perpetua para tres de los integrantes de aquella banda.
Roberto Carlos Durán, José Walter Cáceres y Alejandro Luis Esquivel fueron condenados por el juez penal de Sentencia Luis Rodríguez por considerarlos partícipes principales de homicidio agravado y tentativa de homicidio. Se sabe que algunos de los atacantes continúan prófugos.
Aquella madrugada murieron Ezequiel Cáceres, Gerardo Retamozo, Rubén Retamozo y Luis Monzón. Pocas horas después falleció Pablo Gatti, quien no pudo sobrevivir a las graves heridas recibidas durante el ataque.
La resolución del juez dice que “no se ha probado claramente que los enjuiciados hayan sido los autores directos de las muertes. Por el contrario, las pruebas recolectadas señalan que han sido quienes sirvieron de apoyo armado a quienes irrumpieron dentro de la pieza, produciendo razonablemente las muertes y tentativas por las que han sido procesados, con la excepción de la muerte de Gastón Gerardo Retamozo”.
Dramatismo
En la mañana de aquel trágico 9 de diciembre, se vivieron horas de intenso dramatismo en el Hosp. José M. Cullen, donde el arribo de personas en estado desesperante era continuo.
El parte médico se asemejaba al de una batalla: entre los heridos de bala llevaron a Alejandro Esquivel, José Gamboa, Oscar Morales y Jorge Bravo, todos estables. Sin embargo, entre los heridos aparecía un adolescente de apenas 17 años, Pablo Gatti, quien fue ingresado al hospital en estado crítico, con una bala en la cabeza.
Luego de los hechos, la policía encontró en el lugar del ataque picadura de marihuana, dos armas de fuego y proyectiles de todo calibre. El juez de Instrucción José Manuel García Porta fue el encargado de iniciar las investigaciones. En aquellos momentos reconoció ante los medios que la masacre de Barranquitas era de uno de los hechos más violentos entre los que le había tocado entender en sus años como magistrado.
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