TRES PARA GANAR
Nadie puede mostrarse ajeno a la definición de un título mundial de Fórmula 1. Nadie. Los candidatos son tres; las hipótesis y los pronósticos, unos cuantos más. Las exigencias para quienes corren tras la corona se multiplican con el transcurrir de las horas que restan para el Gran Premio de los Estados Unidos, penúltimo round de la pelea anual más cerrada de los últimos tiempos. Con promesas de una lucha cerrada entre los favoritos y cuentas que los hinchas sacan una y otra vez para ver si el certamen puede rematarse en Indianápolis, el legendario trazado ya está inmerso en una atmósfera especial, donde pasado mañana se desarrollará una carrera que puede ser histórica y consagrar al primer séxtuple campeón mundial.
El alemán Michael Schumacher (Ferrari, 82 puntos), el colombiano Juan Pablo Montoya (Williams-BMW, 79) y el finlandés Kimi Raikkonen (McLaren-Mercedes, 75) tienen el mismo objetivo, pero distintas posibilidades. Los tres van tras la consagración, aunque sólo el actual campeón está en condiciones de irse del circuito norteamericano con una nueva conquista. Sus dos rivales, en cambio, poseen como máxima ambición estirar el suspenso hasta Japón, el 12 del mes próximo. Ahora bien, ¿Qué sostiene las esperanzas de cada uno de los favoritos? ¿Son distintas las presiones que deben sobrellevar?
Alguna vez, cuando era piloto de la Scudería, Niki Lauda sentenció: “En Ferrari existen un gran egoísmo y una desmedida ambición por ganar, pero no me afecta, porque son los mismos que siento yo”. A la vuelta de los años, esa parece ser una filosofía que no abandonó Maranello. No importa que vengan de tres títulos seguidos. Quieren el cuarto a toda costa. Tal vez por eso la imponente celebración en Monza cuando Schumy volvió a vivir y relanzó su candidatura al cetro.
Como para sacarse algo de esa pesada mochila, Schumacher explicó que irse de Indianápolis con su sexta corona personal es casi una utopía. Igual, alentó a sus hinchas. Los tranquilizó al insistir que Ferrari no está débil y presentará pelea. “Mucha gente dice que este trazado está mejor adaptado para los Williams, pero no puedo decir que estoy de acuerdo. Lo mismo se dijo en Monza y salimos victoriosos”, recordó.
La historia dice que Ferrari ganó dos de los últimos tres GP de los EE.UU. y el otro fue para McLaren. Pero a Frank Williams no parecen preocuparlo esas estadísticas. Es cierto que a él jamás se lo ve eufórico en la victoria ni quejoso en la derrota. Además, es consciente de dos cosas: primero, que Montoya (tal su característica a la hora de la verdad) pondrá aquí toda la carne al asador. Segundo, que juega en su favor la potencia desarrollada últimamente por el motor BMW, un factor clave en sus aspiraciones para conseguir un buen resultado.
Finalmente, Raikkonen y su gente no dudan: en Indianápolis, los McLaren deben ser más competitivos que en Monza. Definitivamente. El resto será encomendarse al destino para que la suerte les dé una mano y sus oponentes no lleguen entre los punteros. Empresa difícil, más no imposible para el team que busca consagrar al campeón más joven de la historia (23 años).
Como sea, la lucha de pilotos y de marcas comenzará hoy, con la preclasificación. Las conjeturas quedarán atrás y las estrategias, la resistencia de los materiales y el talento de los pilotos tendrán la palabra decisiva.
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