Tres personas procesadas por un crimen pasional
La ejecución ya se había consumado y Vargas yacía recostado sobre el asiento de su camioneta con un tiro en la cabeza. El declarante rememoró en Tribunales cómo uno de los presuntos autores del asesinato pasó corriendo a su lado y se juntó con un cómplice para subirse a una moto con el caño de escape libre y escapar. A casi nueve meses de aquel hecho en barrio Emaús quedó expuesta la secuencia de lo que para la Justicia fue un crimen premeditado, con un triángulo amoroso como telón de fondo. Por ese episodio fueron procesados, además de Lazetera, la esposa de la víctima, Elizabeth Verónica Tarrano, y un sobrino de la mujer, Gabriel Jesús Van Tuyne.
De por vida. El juez de Instrucción Luis María Caterina los consideró a los tres coautores de homicidio agravado por la participación de "dos o más personas" y porque el hombre asesinado estaba casado y tenía hijos con Tarrano. La pena es de prisión perpetua. La mujer, que tiene 34 años, casi la mitad de lo que tenía su pareja, manifestó en su declaración indagatoria que Vargas la sometía a malos tratos y vejaciones de diversas índole y que incluso la obligó a ejercer "alguna forma de prostitución con el fin de conseguir, mantener o afianzar relaciones comerciales". En esta parte del proceso también quedó acreditado que Terrano y Lazetera eran amantes y que el día del hecho ella habría dado la señal precisa, haciendo sonar una vez el celular de su amante, para avisar que su esposo se había quedado solo a bordo de su camioneta y a merced de sus agresores.
Sin embargo, Lazetera negó haber participado en el crimen y descargó toda la responsabilidad en Van Tuyne, al que supuestamente le había prestado su moto para que diera una vuelta con un amigo. Aquel 10 de enero, Terrano y Vargas habían llegado desde Temperley, provincia de Buenos Aires, hasta la casa de la madre de la mujer, en Acevedo 1280 bis, en la zona oeste de la ciudad. Lo hicieron en la Chevrolet S10 de Vargas, quien trabajaba para una fábrica de recubrimientos industriales y marinos en Dock Sud. Como por aquellos días el hombre tenía trabajo en Arroyo Seco, la pareja y cuatro de sus hijos decidieron pasar unos minutos por la vivienda de la familiar de Elizabeth.
Era cerca de la 1 de la madrugada cuando el vehículo conducido por Vargas se detuvo en ese lugar y la mujer bajó para ir a buscar a sus hijos que se habían quedado en la casa de la abuela. Vargas estaba solo cuando apareció alguien que lo asesinó con un tiro en la cabeza. El crimen ocurrió frente a varios testigos que declararon primero ante la policía y luego en tribunales haber visto a Van Tuyne, un albañil de 22 años, y a la Lazetera, un chofer de camiones y remisero de 32, en el lugar del hecho. Los investigadores desentrañaron el misterio y de inmediato surgieron los nombres de los sospechosos. A Lazetera lo detuvieron en una estación de servicios sobre la autopista a Buenos Aires, a la altura de Río Tala, cuando intentaba volver a Lanús, su lugar oficial de residencia. Van Tuyne se presentó en Tribunales poco después.
Parte del plan. El suceso pudo tener un desenlace aún más trágico cuando Tarrano, a quien al principio no se detuvo por falta de pruebas, intentó suicidarse aspirando vapor de cianuro en su casa de Temperley. Abrumada por la culpa, la mujer había dejado un par de cartas donde explicaba los motivos de su decisión. Fue internada en un hospital en estado grave, pero cuando se recuperó fue trasladada a Rosario para prestar declaración indagatoria, imputada de homicidio agravado por el vínculo.
"Ella es la que transmite a Lazetera y Van Tuyne su problema (los supuestos malos tratos) y recibe las confidencias de ambos de querer solucionarlo a través de la eliminación de su esposo", sostuvo el juez Caterina en la resolución. Sin embargo, si bien admitió haber expuesto el calvario que sufrió al lado de Vargas, negó haber combinado un plan homicida.
La resolución de procesamiento del magistrado es preliminar porque no está firme. Los abogados defensores presentaron una apelación ante la Cámara Penal para que fuera revisada.
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