TRES PRESOS HICIERON UN BOQUETE Y SE FUGARON DE UNA COMISARÍA
A pesar del hermetismo conque se manejaron las autoridades policiales, anoche se pudo saber que la fuga fue advertida por los otros presos que estaban en uno de los calabozos que posee la comisaría, a unas cinco cuadras del centro de la ciudad.
En esta unidad operativa, las celdas están situadas hacia el sector de ingreso de los automotores y sus paredes están construidas de adobe, por lo que el escape fue una tarea fácil. Al parecer, los reos estaban detenidos desde mayo último.
En Misiones ocurrió un hecho similar. Cuatro delincuentes se fugaron del pabellón carcelario de una comisaría de Posadas.
De los cuatro, el caso más resonante fue el de Castillo, que asesinó a su esposa embarazada de ocho meses y luego la arrojó en las aguas del arroyo Yabebiry atada a una máquina de escribir.
Castillo era policía y, cuando acabó con la vida de su pareja, prestaba servicios en la seccional Tercera, la misma de donde ayer se escapó. Por eso, los pesquisas creen que él fue el cerebro que planificó la fuga.
Aunque aún no se determinó fehacientemente cómo se escaparon los reos. La policía cree que violentaron la cerradura del candado que protegía la celda donde estaban alojados. Luego salieron al pasillo del pabellón y cortaron la parte superior de los barrotes de la puerta de acceso al patio, aparentemente con un cable abrasivo que no hace ruido.
Para que los uniformados no se percataran de la huida, volvieron a doblar los débiles barrotes poniéndolos en su posición original.
Finalmente, saltaron el muro de la sede de seguridad, que desemboca en una suerte de callejón que termina en esa pared.
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