Tres supuestos implicados en el 11-M niegan vínculos con el atentado
El megajuicio por los atentados del 11 de marzo de 2004 en los servicios ferroviarios de Madrid, se reanudó hoy con el interrogatorio de tres acusados de participar en los ataques. Youssef Belhadj, presunto portavoz de Al Qaeda en Europa. Hassan el Haski, en prisión como presunto dirigente del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), rama marroquí de Al Qaeda. Y Jamal Zougam, presunto autor material de la masacre.
Como ocurrió ayer con Mohamed "El Egipcio", primero en sentarse en la silla de los acusados como presunto autor intelectual del atentado, Belhadj se negó a responder las preguntas de la acusación, aunque accedió a hacerlo con las de su abogado. En el interrogatorio, Belhadj, quien fue detenido en 2004 en Bélgica en un operativo para desarticular una célula de Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), negó su pertenencia a esta organización, así como a Al Qaeda u otro grupo terrorista.
El acusado, de origen marroquí, dijo ser "un musulmán normal", concretamente negó ser quien cree la policía española, Abu Dujanah al Afgani, presunto vocero de Al Qaeda en Europa, y en cuyo nombre se reivindicaron los atentados en un video que se encontró en la mezquita más importante de Madrid. Belhadj negó cualquier vínculo con los hechos del 11 de marzo de 2004 en Madrid y tener intenciones de hacer la "Yihad" (Guerra Santa), como dice la Fiscalía. "Condeno este y cualquier atentado en el mundo, porque estoy en contra de la violencia", dijo el acusado.
En cuanto a su presunta colaboración con la huida de dos miembros de la célula que se inmoló en Leganés tres semanas después de los atentados al verse acorralados por la policía, dijo que no tenía ninguna relación con ellos. Ante las declaraciones de su sobrino Mohamed Moussaten respecto a que él le pidió que se sumara a la Yihad y que lo vio manejar grandes sumas de dinero para Afganistán, Belhadj negó las acusaciones y dijo que su sobrino dijo eso por miedo y por la presión que sufrió su familia ante las detenciones.
Al igual que "El Egipcio", Belhadj aseguró que llegó a España con la intención de conseguir "papeles" -documentos legales para residir en Europa- y alentado por la información proporcionada por su familia de que se había abierto un proceso de regularización. Belhadj enfrenta una pena de 38.656 años de prisión por pertenencia a organización armada, conspiración para delito terrorista y el asesinato de los 191 muertos y 1.824 heridos en el atentado.
Por su parte, el único detenido acusado de ser autor material de los atentados del 11 de marzo de 2004 a los servicios ferroviarios de Madrid, Jamal Zougam, negó haber estado en uno de los trenes atacados. "Es imposible que yo estuviera allí; estaba durmiendo en mi casa", dijo Jamal Zougam, el primer acusado que respondió a las preguntas de la fiscal Olga Sánchez, quien le recordó que varias personas lo vieron en uno de los trenes atacados.
Zougam fue detenido el 13 de marzo de 2004 y es propietario de la tienda de telefonía del barrio de Lavapiés donde se vendió una de las tarjetas encontradas en las mochilas bombas de los trenes.
Cuatro testigos lo identificaron como una de las personas que colocaron las mochilas-bombas el día del atentado. Zougan se defendió de la acusación y afirmó que los testigos lo identificaron después de verlo en la televisión, y que había errores evidentes porque uno de ellos dijo que vio cómo colocaban una mochila en el suelo de la parte inferior de un vagón, cuando en ese tren la explosión se produjo en el nivel superior del vagón.
Mohamed "El Egipcio" inauguró ayer el juicio negando su responsabilidad o vínculo alguno con los atentados, a los que condenó "incondicionalmente". Además, negó tener vínculo con Al Qaeda o cualquier otra organización radical islámica.
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