TRIPLE CRIMEN DE CIPOLLETTI: ACUSAN A LOS INVESTIGADORES DE COMETER GRAVES ERRORES
De esta investigación surgen evidencias sobre el ineficiente trabajo de la Policía que actuó en el momento de ocurrido el hecho, y ratifica el pedido de juicio político contra el juez de instrucción de la causa, Pedro Iribarne y el fiscal actuante Alvaro Meynet.
“Hubo una serie de errores y horrores en la investigación de la causa”, indica el parte de los legisladores, y por esto, la comisión solicita también “que se amplíe la investigación sobre la responsabilidad que le corresponde a los peritos forenses”.
Por el triple asesinato fue condenado a prisión perpetua el único imputado, Claudio Kielmasz. Las hermanas María Emilia y Paula González, de 24 y 17 años respectivamente, y su amiga Verónica Villar, de 22, aparecieron brutalmente asesinadas en un descampado, el 11 de noviembre de 1997.
El documento de los legisladores sostiene también que Kielmasz “es un sujeto de personalidad criminal psicópata que si saliera de la cárcel volvería a delinquir”.
La lectura del informe de 160 páginas, se realizó este mediodía y estuvo a cargo del diputado de la bancada Interbloque Eduardo Chironi, que encabezó la comisión conformada en diciembre de 2000 y de la que también tomaron parte los legisladores de la UCR Hugo Medina y Walter Azcárate, Guillermo Grosvald del Movimiento Patagónico Popular y Ana Barreneche, también de Interbloque.
Esta comisión comenzó el análisis del expediente judicial en octubre de 2001 tras la intervención del Superior Tribunal de Justicia, ya que el juez Iribarne se negaba a entregarles una copia.
En la legislatura provincial estuvieron hoy dos de los peritos contratados por la Legislatura, el psiquiatra forense Miguel Maldonado y el médico forense Néstor de Tomas que brindaron detalles técnicos sobre el método de procesamiento y análisis de imágenes empleado en la investigación judicial.
Sin embargo, durante la lectura, el diputado Chironi omitió detalles de las autopsias que se realizaron a los cuerpos de las chicas por respeto a sus familias.
Las hermanas González fueron asesinadas con balazos de un revólver calibre 22 y Villar murió por asfixia mecánica.
No se pudo comprobar violación en ninguno de los tres casos y la comisión investigadora también lo descartó en su informe. En el juicio oral realizado en el 2000 se comprobó que el arma homicida había sido de Kielmasz y esto fue la prueba esencial para su condena a prisión perpetua.
Este contenido no está abierto a comentarios

