TRIPLE CRIMEN DE SAN VICENTE: HALLAN CÁPSULAS DE BALA EN LA CASA DE UN AMIGO DE LOS ACUSADOS
La Policía sigue avanzando en la investigación por triple crimen de San Vicente. En un allanamiento realizado en la casa de Darío López, el chico que les habría entregado a los dos acusados los boletos de colectivo que trataron de usar como parte de su coartada, hallaron tres cápsulas de bala..
Fuentes policiales indicaron que las cápsulas serán peritadas para averiguar si tienen relación con los homicidios ocurridos el domingo pasado y por el cual hay dos detenidos, Gustavo Muñóz y Alex Canteros.
Lopez declaró hasta la 1.30 de la madrugada de hoy y ante las autoridades dijo que en el pozo ciego de su casa los sospechosos tiraron varias cápsulas del arma utilizada para cometer los asesinatos. Tras escuchar el testimonio del chico, el fiscal de la causa decidió allanar su casa, ubicada frente a la de Gustavo Muñoz, uno de los detenidos, donde encontró las cápsulas.
En la indagatoria, que se efectuó en los Tribunales de La Plata y duró más de cinco horas, López describió la mecánica de la masacre, que le habría sido contada por los dos sospechosos cuando les entregó, a cambio de 25 pesos, los dos boletos de colectivo para que les sirvan de coartada a la hora de ser interrogados por las autoridades policiales.
Mientras tanto, Gustavo Muñoz, el otro acusado por el triple homicidio, se negó a declarar ante el fiscal por consejo del defensor oficial que lo asiste. La misma actitud había adoptado Alex Canteros, el otro sospechoso por los crímenes.
Por otra parte, la Policía le tomará declaración a un pai umbanda, que habría estado relacionado con los acusados por el crimen. La indagatoria se llevará a cabo en una comisaría de la localidad de Glew, vecina a San Vicente.
El triple crimen se conoció el domingo pasado. Alex Canteros, de 18 años, fue a la Policía y denunció que había encontrado asesinados a balazos a su padre, Jorge Canteros, la mujer de éste, Giselle Edith Minod, y su abuela, Norma de Canteros.
Pero el martes lo detuvieron, cuando confesó que había cometido los asesinatos con un amigo, Gustavo Muñoz, para poder desenterrar de su quinta los 10 millones de dólares que -según una historia que circulaba en su familia y nunca fue comprobada- su abuelo, Osvaldo Canteros, dueño de la zapatería “Pepe Cantero”, habría escondido en el jardín poco antes de morir.
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