TUCUMÁN: HALLAN A UN CHICO MUERTO Y DETIENEN A SUS PADRES
Un nene de 12 años cuya desaparición había sido denunciada el jueves —y era buscado desde entonces por la Policía provincial— fue encontrado ayer, muerto, en el fondo de su propia casa, en el Gran San Miguel de Tucumán.
Hasta anoche eran confusas las circunstancias en que se produjo su muerte. En la fiscalía a cargo del caso, la 10ª, no se descartaba la hipótesis del accidente pero había sospechas de que pudiera tratarse de un homicidio.
Mientras se avanza en la investigación, el fiscal Guillermo Herrera dispuso que los padres y la abuela del chico quedaran detenidos.
El cadáver de Jorge Maximiliano Guerra apareció dentro de un tacho de plástico azul de 200 litros, con la tapa puesta, en un cuarto de madera destinado a guardar trastos viejos, en el fondo de su casa, ubicada en el barrio Nicolás Avellaneda IV. Se trata de un sector humilde de Yerba Buena, municipio que linda con el oeste de esta capital.
En la casa vivían la víctima, sus padres, Julio Guerra y Beatriz de Valle Banda —los dos de 35 años—, su abuela paterna, Regina Avila —de 66—, y sus tres hermanos: un varón dos años mayor que él, y dos nenas, una de 10 años y otra de 10 meses.
Si bien el cuerpo fue hallado ayer, cerca del mediodía, por la madre de Jorge, fuentes policiales dijeron que consideraban sospechoso el hecho que no hubiera sido descubierto antes. Sobre todo porque, señalaron, el olor que despedía era perceptible a cierta distancia.
El cadáver se hallaba tan hinchado que no pudo ser sacado del tanque y tuvo que ser trasladado hasta la Morgue Judicial en ese mismo recipiente.
En la fiscalía 10ª se aguardaba anoche el informe del médico forense para responder a los interrogantes que surgen sobre las verdaderas causas y circunstancias de la muerte del nene.
“Una hipótesis es que el chico se haya quedado dormido dentro del tacho y se haya asfixiado; otra es que alguien lo haya metido ahí”, le comentó a Clarín una fuente judicial.
Se espera que hoy el fiscal Herrera pueda tomar declaración a los padres y la abuela del chico, quienes ayer no pudieron hacerlo por hallarse “en estado de conmoción”, según dijo a Clarín uno de sus colaboradores.
La denuncia de la desaparición de Jorge había sido hecha por su padre, quien trabaja como albañil y herrero, el jueves, en la comisaría del barrio Marti Coll.
Según el relato del hombre, ese mismo día el nene le había pedido dinero a su madre para ir a un local de videojuegos, la mujer se había negado a dárselo y el chico, enojado, se había ido de la casa sin que se lo volviera a ver desde entonces.
La Policía caratuló el caso como “fuga del hogar” y comenzó la búsqueda al día siguiente, pero sin resultado alguno. En la escuela Isabel La Católica, donde Jorge cursaba el sexto año de la educación general básica, sus compañeros tampoco sabían nada de él.
El sábado el padre del chico y un grupo de sus vecinos cortaron durante un par de horas la avenida Presidente Perón, cerca de su barrio, para reclamar que se aumentase la cantidad de policías afectados a los rastrillajes.
En la protesta se quejaron de que eran tan pocos los policías que participaban de la búsqueda que los vecinos debían ayudar.
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