TUCUMÁN: MANCHAS SOSPECHOSAS EN EL AUTO DE LAS DOS DETENIDAS
Pericias realizadas en el auto de las ex monjas detenidas por la desaparición de la maestra Betty Argañaraz determinaron que en el vehículo había manchas que podrían ser de sangre, según confirmó ayer una fuente de la fiscalía que investiga el caso.
Las pruebas en el vehículo (un Ford Orion azul) se hicieron con el reactivo químico luminol y dio positivo, pero este resultado —se aclaró— no es concluyente en cuanto a la presencia de sangre.
“El luminol no es específico de sangre. Reacciona con la sangre, pero no sólo con ella; hay otras sustancias que pueden dar positivo”, le dijo ayer a Clarín un experto de la Policía Científica.
Según algunos manuales de ciencia forense, el luminol reacciona frente a la actividad de una enzima —la peroxidasa— que se halla en la sangre, pero también en otras cosas como restos de plantas, insectos aplastados y hasta en la leche de vaca.
“Ahora hay que determinar si las manchas detectadas son de sangre, si es sangre humana y si la sangre es de la persona desaparecida”, dijo el perito policial.
Ayer, al mediodía, los investigadores tomaron muestras de las manchas en el automóvil para hacer los análisis que permitan esas determinaciones.
Los elementos de sospecha que se acumularon hasta ahora contra las ex monjas Susana Acosta y Nélida Fernández incluyen haber mantenido la última comunicación —un mensaje de texto por celular— con Betty, lesiones en los cuerpos de ambas, dos recargas de combustible en su auto en menos de 12 horas del día de la desaparición y el siguiente, y las manchas halladas ahora.
Para la fiscalía se añade otro: hay dudas sobre la concurrencia de Fernández a su trabajo el día en que la maestra desapareció (el lunes 31 de julio). Fernández trabaja en la Municipalidad de las Las Talitas, en el Gran San Miguel de Tucumán.
La encargada de personal de ese lugar declaró que la firma de la ex religiosa figura en la planilla de asistencia de ese lunes. Pero precisó que no fue estampada en su presencia el día en cuestión. Y que, además, todas las planillas de julio estaban en poder de Fernández. Agregó que el 1º de agosto la mujer firmó la entrada aunque no la salida.
Angela Beatriz Betty Argañaraz, de 45 años, iba hacia el departamento en que conviven las ex monjas —de paso a la escuela donde enseña— cuando fue vista por última vez: era cerca de las 7 y subía a un Fiat blanco con vidrios polarizados que tampoco apareció.
Ayer, los medios locales difundieron un llamado de la fiscal Adriana Giannoni, al conductor del Fiat blanco, que se presume sería un remís o un taxi.
“El remisero debe presentarse a declarar y contar toda su verdad. No hay nada que temer, estará protegido y resguardado por la ley”, dijo la funcionaria, descartando de modo implícito la hipótesis de una posible culpabilidad del conductor.
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