Turista asesinado en Punta del Este
Un turista cordobés fue asesinado ayer en su apartamento de la parada 3, cercano a la Playa Brava de este balneario uruguayo, por un joven empleado de una agencia de viajes con el que mantenía una relación, en un caso que conmociona a Maldonado.
El confeso autor del hecho, uruguayo, de 18 años, fue detenido por la policía cuando conducía un Citroën C4 de matrícula argentina en cuyo baúl había un cadáver, que resultó ser del argentino, identificado como Horacio José Sebaste, oriundo de Las Varillas, Córdoba, de 59 años, hermano del embajador argentino en Haití, Marcelo Raúl Sebaste.
El caso tuvo repercusión mayor en esta ciudad porque el asesino es novio de la hija de un dirigente político local, que se desempeña como profesional en la intendencia municipal de Maldonado.
El detenido se quebró al ser descubierto en su intento de escapar del balneario con el cadáver para deshacerse de él lejos. La aprehensión se produjo gracias a una operativo cerrojo montado por la policía luego de que la policía recibiera, pasadas las cinco de la mañana, una llamada anónima al número de emergencias 911 en la que se advertía que una persona llevaba arrastrada a otra por la fuerza.
Ya detenido, el joven dijo que había matado accidentalmente a Sebaste al cabo de un forcejeo, luego de una discusión relacionada con la concreción de la relación que aparentemente mantenían. Según el relato del imputado, el turista cordobés quedó inconsciente al pegar la cabeza contra la pared y el joven, furioso por la situación al sentir -según sus palabras- que querían forzarlo a hacer algo que no quería, le tapó la boca con un trapo y un líquido que sacó del botiquín, y así tuvo a Sebaste hasta que lo mató por asfixia.
La víctima, según figura en el expediente que se abrió ayer mismo en la justicia local, vivía en el departamento de San Justo, en la zona este de la provincia de Córdoba, donde tenía esposa y dos hijos, de 27 y 29 años. Según revelaron a LA NACION medios de prensa de Las Varillas, los Sebaste son una reconocida familia de la localidad; José Sebaste, padre de Horacio, fue fundador del aeroclub local. La víctima, en tanto, era arquitecto y propietario de una librería especializada en Las Varillas.
Una llamada anónima
El aviso anónimo al 911, según las informaciones que recogió La Nacion de fuentes policiales, fue a las 5.22, y no llegó a la jefatura de Maldonado sino a la de la capital uruguaya. El mensaje era que un joven arrastraba a un hombre contra su voluntad hacia un automóvil.
Desde Montevideo, las autoridades transmitieron el mensaje a la central del Este y ahí se activó un mecanismo de seguridad para bloquear las salidas de Punta, con patrullas en los posibles caminos de fuga.
El paso del Citroën C4 fue advertido en el bulevar Artigas, pasada la rotonda cercana a uno de los hipermercados más populares de la zona, cuando ya había tomado la ruta 39, que va hacia San Carlos. Ante la presencia de la patrulla en el retén, el conductor del C4 aceleró con intención de seguir de largo; la policía lo capturó rápidamente.
Cuando detuvieron el auto comprobaron que lo conducía un joven uruguayo que no era el propietario del Citroën y que no se resistió a que revisaran el baúl, en el que estaba el cuerpo sin vida de Sebaste.
El joven -que vive en un barrio humilde cercano al Club de Golf de Punta del Este- respondió que había ocurrido un accidente, que no había tenido intención de asesinarlo y que todo había sucedido en el apartamento del argentino. La policía descartó un eventual caso de asalto, ya que el joven había ingresado en el edificio con el consentimiento de la víctima.
Funcionarios policiales y judiciales se trasladaron al edificio Sol Este 1, de la Parada 3, para hacer una reconstrucción del episodio. El joven declaró que ambos estaban en ese apartamento porque había sido invitado por el dueño de casa, pero que en un momento comenzaron a discutir y forcejear. Dijo que el argentino había querido violarlo y que él reaccionó porque eso escapaba de lo que ambos tenían acordado.
Explicó que en la lucha el cordobés perdió el conocimiento cuando golpeó su cabeza contra la pared; luego, él le puso en la boca un pañuelo humedecido con cloroformo y lo asfixió. Acto seguido, cargó el cadáver en el auto para hacer desaparecer el cuerpo del delito. Su falta de éxito reveló el trágico final.
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