Tuvieron un plan
Se conocían de las colas interminables para cobrar un Plan para Jefes de Hogar. Se miraban sin decirse mucho, sin preguntarse demasiado. Por ahí cambiaban unas palabras, de fútbol, de lo mal que se vive o de lo que dieron anoche en la tele. Compartían el derecho a la nada o la obligación al silencio, que se han hecho populares.
Hasta que algunos empezaron a levantar un poco más la voz, otros los escucharon y también hablaron y, entre todos, dijeron y se dijeron que podían torcer la suerte que les proponía el gobierno de tenerlos cada mes persiguiendo una limosna. Se sintieron trabajadores y fueron a pedir que les reivindiquen tal condición.
Se organizaron. Buscaron un camino en común. Muchos de ellos, cuidadores callejeros de autos, empezaron a pedirle a la intendencia que les de la administración del estacionamiento medido, para dejar de ser jornaleros, para tener empleo pleno, para no tener que pedir ni planes ni nada.
Y no fue fácil, cuenta Norma, que tiene ganas de cuidar autos tanto como de contar… “Tuvimos que ir a la municipalidad, marchar, pedir en un montón de movilizaciones que nos dieran el trabajo. Hasta que después de dos años, el gobierno aceptó y hoy podemos vivir de esto, no una maravilla, pero si ganamos más que un plan”.
Hoy son la Cooperativa que regentea el establecimiento medido en San Fernando del Valle de Catamarca. Tras arduas, peleadas negociaciones con las autoridades, les dieron la concesión a cambio de pagarle la mitad de lo recaudado al estado municipal y de enterrar definitivamente los planes.
Los cooperativistas tienen tickets que emite la municipalidad para controlar y se quejan si está cortado el tránsito en el centro, cuando arreglan alguna calle, porque no pueden recaudar. Nadie puede quedarse más de dos horas estacionado, pero ellos no tienen potestad para multar, sino que si alguien incurre en infracción, deben llamar a los inspectores, que llevan adelante una tarea formativa, antes que represiva.
La Cooperativa alberga a 36 miembros y por ahora no hay lugar para uno más, a menos que el intendente amplíe el área de cobertura. Ellos se turnan según sea la mañana o la tarde y caminan las calles pero ya sin quejas, como cuando tenían que hacer largas colas para cobrar las migajas de un plan.
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