UCR: PRESIÓN PARA DEFINIR EL APOYO A LAVAGNA
Después del apoyo de la cúpula partidaria, que se mostró sin “caretas” en la reunión de la última semana con peronistas disidentes y el ex ministro, los radicales planean lograr una amplia adhesión al economista en la reunión del comité federal de la UCR, convocada para el 22 de este mes. La jugada propuesta por el ex presidente Raúl Alfonsín y la conducción tiende a forzar una definición de los denominados “radicales K”.
En ese encuentro, la conformación de alianzas será el tema central y la dirigencia que motoriza la candidatura de Lavagna trabaja para que entre 16 y 18 provincias se pronuncien en favor de armar un frente opositor al Gobierno, lo que en la práctica significaría un apoyo directo al ex ministro. A ese encuentro serán invitados los presidentes de la UCR de cada uno de los 24 distritos del país, los jefes de los bloques parlamentarios en el orden nacional, los intendentes, los gobernadores, legisladores y figuras partidarias de todos los sectores.
En ese escenario, resulta esperable que la postura pro Lavagna sea la mayoritaria, lo que dejaría el camino allanado para que la convención nacional de la UCR (encargada de decidir la política de alianzas del partido) siga esa misma línea cuando se reúnan sus 350 integrantes, en el mes de agosto.
“La reunión del 22 no es para definiciones, sino para conocer las posiciones de las provincias; en cambio, la convención de agosto deberá tomar una gran decisión: si la UCR es oficialista u opositora”, dijo a LA NACION el Ernesto Sanz (Mendoza), jefe del bloque de senadores radicales y uno de los que intenta correr al alfonsinismo del centro de la escena del armado lavagnista.
Su nombre, igual que el del presidente del partido, el también mendocino Roberto Iglesias, son los que más se mencionan en la UCR para acompañar a Lavagna desde la vicepresidencia. Una definición semejante todavía queda bien lejos en el tiempo, aclaran todos los que trabajan en el proyecto.
Lo de Sanz e Iglesias es lo que los radicales llaman la “invasión mendocina”, porque el otro radical con posibilidades de ser vicepresidente (pero de una fórmula con Néstor Kirchner) es el actual gobernador de esa provincia, Julio Cobos.
Debate de fondo
“Hay una mayoría esperable para reafirmar el rol opositor del partido”, adelantó a LA NACION Adolfo Stubrin, presidente de la convención, sobre la reunión definitoria de agosto, que podría dejar a los radicales afines al Gobierno fuera de la estrategia oficial del partido.
Ese es el objetivo de mínima. El de máxima es convencerlos para entonces de que la candidatura de Lavagna tiene posibilidades de ganar y dejaría a salvo la “identidad partidaria” amenazada por Kirchner, en la visión de los radicales que ahora se denominan “lavagnistas”.
Advertidos sobre estas intenciones de las autoridades partidarias, los gobernadores e intendentes K ponían hasta ayer seriamente en duda su participación en la reunión del comité federal que será en 12 días. La división se agrava.
“Que haya una postura favorable a Lavagna no quiere decir que sea representativa de lo que piensen los afiliados radicales”, se atajó el diputado Alfredo Cornejo (Mendoza), brazo parlamentario de Cobos, el mayor promotor de la concertación kirchnerista.
Ese sector se escudará en las autonomías provinciales, y lo que diga el partido no los hará desistir de su idea de aliarse al Gobierno, por ahora sólo condicionada a que Kirchner acepte discutir con ellos políticas de Estado. No creen que puedan obligarlos a dejar el partido.
Mientras tanto, los presidentes de la UCR de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Jujuy ya apoyaron públicamente al ex ministro de Economía. Y los bloques parlamentarios van en ese sentido.
“Hay una posición favorable a Lavagna”, afirmó a LA NACION el diputado Fernando Chironi, jefe de la bancada radical, después de reunirse con la mayoría de su bloque para tratar el tema.
Por las dudas, el alfonsinismo bonaerense, comandado por Federico Storani y Leopoldo Moreau, empezó a recoger los apoyos a Lavagna en cada uno de los 134 distritos de la provincia. La intención es llevar esos respaldos a la cumbre de la UCR local que se hará esta semana en la localidad de Brandsen.
En ese encuentro, le transmitirán al jefe de la UCR provincial, el storanista Carlos Gorosito, su apoyo a Lavagna, para, que a su vez, la lleve a la reunión del comité federal.
La única voz disonante en el escenario bonaerense será la de Margarita Stolbizer y su grupo.
La ex diputada dijo a LA NACION que insistirá en “una coalición política amplia, como el socialismo, el ARI de Elisa Carrió y organizaciones sociales”. Y si no se puede lograr (ella misma lo duda a estas alturas) prefiere “desensillar hasta que aclare”. Es decir, permanecerá dentro de su partido, pero con el perfil bajo hasta la siguiente elección.
COMISIÓN POLITICA
Mientras ajustan las definiciones partidarias, los radicales ya acordaron con los duhaldistas que conformarán una comisión política, que le dará contenido a las propuestas programáticas de la coalición, y una comisión estratégica o legal, que se ocupará de los tiempos y las alternativas legales de la alianza. Además, piensan designar a un “enlace parlamentario” que ajuste los mecanismos para que duhaldistas y radicales trabajen conjuntamente en el Congreso. Quieren empezar por modificar el régimen jubilatorio.
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