UCRANIA FESTEJÓ EN BARLÍN
La catastrófica derrota sufrida ante España pegó fuerte en el plantel de Ucrania, que fue duramente criticado por la prensa de ese país. Sin embargo, la goleada ante Arabia Saudita le permitió al equipo de Oleg Blokhin quedar bien posicionado para convertirse en el segundo clasificado del Grupo H.
Túnez, en cambio, llegaba con la soga al cuello, pero con la fe intacta. El empate frente a Arabia Saudita y la caída frente a España, dejó al equipo africano con la obligación de ganarle a Ucrania para tener chances de meterse en los octavos de final. La posibilidad de hacer historia estaba ahí, al alcance de la mano.
El partido arrancó con un ritmo frenético. Con Kalinichenko recostado por la izquierda y Rebrov tirado por el sector derecho, Ucrania salió decidido a meterle presión a Túnez, para conseguir la apertura del marcador. Sin embargo, Shevchenko no lograba encontrarse con Voronin, la manija del equipo, y entonces sus intentos eran bien controlados por la defensa africana.
La propuesta de Túnez en ataque quedó bien clara desde el principio. Mucho juego por las puntas, con Trabelsi proyectándose una y otra vez por la derecha, algunas veces con criterio y otras no tanto, tratando de asistir al solitario Jaziri. Así, el triunfo y por ende la clasificación se alejaban más que nunca para el conjunto africano. Es que el amarrete planteo táctico dispuesto por el técnico Roger Lemerre no ayudaba para explotar las desinteligencias defensivas del conjunto europeo.
Ucrania se replegó y empezó a salir de contra, tratando de explotar la velocidad de Rebrov, Shevchenko y Kalinichenko. De no creer lo expuesto hasta ahí por los europeos. Con un plantel mucho más experimentado y claramente superior en lo técnico respecto al africano, el equipo de Blokhim esperaba en su propio campo a Túnez.Pese a esto, Shovkovsky era un espectador de lujo.
Si a esa altura Túnez estaba realmente complicado, más aún cuando Jaziri se hizo expulsar infantilmente. La cara de Lemerre lo decía todo: se quedaba sin su mejor carta en ataque. Ucrania, en tanto, veía como de a poco se le iba simplificando la historia. Además, las noticias que llegaban desde Kaiserlautern eran más que positivas: España derrotaba a Arabia Saudita y le servía en bandeja el pasaporte a octavos.
En el arranque del segundo tiempo el juego se volvió muy pausado. Los dirigidos por Blokhin hacían circular la pelota intrascendentemente de un lado a otro ante la pasiva marca africana. Daba la sensación que el empate les servía a los dos y que trataban de no agredirse. La mediocridad y el aburrimiento estaban a la orden del día en el Olympiastadion.
Todo era demasiado previsible hasta que a los 24 minutos, Shevchenko se mandó al área y trastabillo solito cuando el arquero Ali Boumnijel ya estaba encima de él para taparlo. El paraguayo Carlos Amarilla, juez del partido, cobró un inexistente penal. De la ejecución se hizo cargo el propio Sheva y puso las cosas 1-0. Injusto por donde se lo mire: ninguno de los dos merecía los tres puntos.
El gol de Ucrania lejos estuvo de cambiar las cosas. Entonces la pregunta surgía instantáneamente. ¿Dónde habían dejado el ritmo frenético del arranque? Lo único para rescatar en el equipo europeo fue la saludable intención de Voronin, quien pese a tener poco éxito en su intento de armar juego, nunca se escondió. Mientras que Túnez hubiera precisado tener diez jugadores más como Trabelsi. Es que si bien es cierto que el defensor del Ajax no es ningún virtuoso, tiene mucho coraje y, en especial, excelentes cualidades físicas.
Prueba superada para Ucrania, que así festeja su histórico pase a octavos. Pero que no lo haga tanto, porque en caso de jugar como lo hizo hoy, la tendrá muy difícil para superar su próximo escollo. El segundo puesto en el Grupo H lo obliga a cruzarse con el ganador del G, que todavía no está para nada resuelto. Suiza, Corea del Sur y Francia, tres equipos a los que tampoco les sobra demasiado, luchan por ese lugar.
Este contenido no está abierto a comentarios

