UCRANIA: SE AGRAVA EL CAOS Y EE.UU. ADVIRITÓ QUE APLICARÁ SANCIONES
En un clima de creciente tensión política y social, el riesgo de un estallido de violencia creció en forma dramática ayer en Kiev, la capital de Ucrania, donde la oposición rechazó el resultado oficial de la segunda vuelta electoral del domingo pasado, luego de que el oficialista Viktor Yanukovich, el candidato respaldado por Moscú, fuera proclamado ganador.
Ante una crisis que provoca cada vez más preocupación en la comunidad internacional, Estados Unidos y otros países de Occidente anunciaron que no reconocen el resultado final de las elecciones presidenciales, calificadas de fraudulentas por una oposición encolumnada detrás de Viktor Yushchenko, el candidato opositor, e incluso amenazaron con sanciones.
Como en un eco de la vieja confrontación Este-Oeste durante la Guerra Fría, la posición norteamericana contrastó con la adoptada por Rusia, que se había apresurado a felicitar a Yanukovich antes de que se conociera el resultado definitivo.
“No puede ser aceptado como legítimo”, señaló el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell. En una conferencia de prensa en Washington, añadió que en las elecciones no fueron respetados “los estándares internacionales” y no fueron hechas investigaciones “sobre las acusaciones de fraude y abusos” formuladas por los observadores.
“Si el gobierno ucranio no actúa inmediatamente de manera responsable, ello tendrá consecuencias sobre nuestras relaciones, sobre las esperanzas de los ucranios de una integración euro-atlántica y para los responsables del fraude”, amenazó Powell.
Por su parte, Yushchenko volvió a advertir anoche sobre la posibilidad de un “conflicto civil” y llamó a una huelga general en Ucrania. Decenas de miles de sus seguidores seguían en las calles de Kiev y se preparaban para pasar otra noche en la plaza Independencia, en el centro de la ciudad.
Ucrania está “al borde de un conflicto civil”, reiteró ayer Yushchenko ante más de 100.000 manifestantes congregados en el lugar a pesar del frío glacial. La victoria de Yanukovich es “ilegal”, señaló el líder opositor, que anteayer se autoproclamó presidente.
“Vamos a buscar una solución en una lucha abierta. El poder está yendo hacia una escalada del conflicto: rechazó la posibilidad de un diálogo político”, declaró Yushchenko, que llamó a bloquear caminos, aeropuertos y vías de ferrocarril en toda Ucrania.
Según la Comisión Electoral, Yanukovic obtuvo en la segunda vuelta el 49,46% de los votos y Yushchenko el 46,61%. “Viktor Yanukovich ha sido elegido”, declaró el presidente del órgano oficial, Serhiy Kivalov.
En declaraciones televisivas, Yanukovich dijo que a partir de hoy comenzará a negociar con la oposición “para lograr cuanto antes la reconciliación” en el país. Pero Yushchenko propuso organizar una nueva segunda vuelta electoral, pero cambiando los miembros de la Comisión Electoral, según informó Interfax.
El edificio de la Comisión estaba protegido por decenas de camiones cargados con arena y rodeado por cientos de partidarios de Yanukovich vestidos de negro, mientras volvía a caer la nieve sobre la capital.
Mientras tanto, el presidente saliente de Ucrania, Leonid Kuchma, acusó de inmediato a la oposición de buscar un golpe de Estado.
Según Kuchma, los simpatizantes de Yushchenko planearon antes de las elecciones “crear un escenario de fuerza, un plan de golpe de Estado” al que definió como “un atentado a la soberanía y a la indivisibilidad de Ucrania”.
El poder, añadió el presidente ucranio, “controla la situación y no admitirá escenarios de fuerza pese a las presiones internas y externas”. En este sentido, Kuchma pidió a la comunidad internacional que “se abstenga de interferir en los asuntos ucranios”.
Sin embargo, en coincidencia con la posición norteamericana, se sucedieron desde Europa los llamados a revisar el resultado de la votación y a respetar las reglas democráticas.
El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durão Barroso, advirtió que “es indispensable una revisión seria e independiente de las elecciones en Ucrania” y dijo que en caso contrario “es lógico que haya consecuencias sobre nuestra política de cercanía con Kiev”. Previamente la CE había pedido a las autoridades ucranias que no anunciaran los resultados definitivos antes de proceder a una revisión del recuento de votos.
Por su parte, el alto representante para la Política Exterior y de Seguridad de la UE, Javier Solana, afirmó que “es preciso evitar que haya manifestaciones violentas en Ucrania”. Y el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, dijo que “una revisión de los resultados electorales es absolutamente necesaria”.
Este contenido no está abierto a comentarios

