UN 25% DE PARTOS EN MATERNIDADES PÚBLICAS SON DE ADOLESCENTES
La semana pasada, el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, advirtió que existe en el país “una epidemia de embarazos adolescentes”, al justificar su postura a favor de brindar información adecuada sobre educación sexual desde el ciclo de enseñanza primaria, dado que “el inicio de la actividad sexual se anticipó de manera notable”.
“El embarazo de chicas hoy es notablemente importante en la Argentina” porque “aumentó un 20 por ciento el valor en adolescentes, incluyendo niñas de 12 años”, añadió.
En nuestra ciudad, la situación no evidencia variaciones importantes en los últimos años. En términos generales, del total de partos que se realizan cada año en las maternidades de los hospitales Cullen e Iturraspe, que ronda entre 6500 y 7 mil, un 25 por ciento corresponden a adolescentes entre 10 y 19 años. En cifras, nacen alrededor de 1700 bebés de niñas madres en nuestra ciudad.
La Dra. María Gabriela Ragogna, médico de guardia del servicio de obstetricia del hospital Cullen y tocoginecóloga del servicio de adolescencia del hospital de niños Orlando Alassia, dijo que “son números que se van manteniendo como en una meseta a lo largo de los años”.
Los médicos dividen a esta etapa de la vida en dos etapas: de 10 a 14 años es la adolescencia temprana y de 15 a 19, tardía.
Mayores riesgos
El Dr. Emilio Schinner, a cargo de la sección Obstétrica del servicio de Adolescencia del Iturraspe, opinó que las chicas más grandes “se comportan biológicamente como las mujeres adultas, en tanto que los embarazos de las menores son más riesgosos ya que tienen mayor incidencia de diabetes juvenil, hipertensión, chicos de bajo peso y macrosomia fetal (bebés grandes) que incrementa el índice de determinación por cesárea”.
Por su parte, Ragogna sostiene que “una chica que ha tenido su primera menstruación ya ha alcanzado el 95 % del crecimiento total. Físicamente está preparada para llevar adelante un embarazo, pero lógicamente no va a estar preparada psicológicamente”.
Para ella, si la joven niña realiza todos los controles indicados, “no hay ni tanto riesgo ni mayor índice de cesárea y es normal que llegue a término y bien. Lo que ocurre es que la mayoría tiende a no controlarse”.
Las complicaciones del embarazo en esta etapa tienen que ver más “con las características propias de la adolescencia que con la edad en sí, con la inconciencia y la omnipotencia de pensar que ellos lo pueden todo y no necesitan consultar a un médico. Entonces las complicaciones que vamos a ver en una adolescente que se embaraza son, en primer lugar, por no controlarse, lo cual deviene en anemia, amenaza de parto prematuro, hipertensión. Son patologías que pueden prevenirse con los controles adecuados”, aseguró Ragogna.
El cuidado del bebé
El problema no termina al dar felizmente a luz al bebé. Al contrario, con el nacimiento empiezan otros inconvenientes. “La mayor complicación de una adolescente embarazada es el bebé y no el embarazo, que controlado puede ser bastante normal. Esta mamá suele no estar preparada para cuidarlo, para prevenir el riesgo, para advertir los signos de alerta”, aseveró la doctora.
Y ejemplificó: “Si el hijo tiene fiebre, una niña de 13 años en vez de llevarlo al médico le da unas gotitas y listo. O cuando empieza a caminar ni siquiera advierte los peligros que existen y muchas veces se mueren en accidentes pavos”.
Así lo indican las cifras: el índice de mortalidad de un bebé menor de dos años nacido de una madre menor de 14 es exactamente el doble que en el resto de las edades etáreas.
En los últimos 10 años la provincia registra un descenso importante de la mortalidad infantil. Sin embargo, al comparar la edad de la mamá de los chicos que fallecieron, se evidencia que las que tienen entre 10 y 14 años duplican a las otras madres.
“Esto es muy peligroso. Es difícil entrenar a una mamá niña para que le dé la teta cada dos o tres horas, o cada vez que el nene le pida porque a esa edad no tienen resto físico para hacerlo y van a ser más fuertes sus ganas de dormir. Es común que a la tercera noche que pasan sin dormir, lloren a la par de sus hijos”.
Con respecto al nacimiento, la edad no determina el parto natural o la cesárea.
La vía determinación se decide en el momento del parto y se tiene en cuenta el grado de maduración de la chica. Hay niñas de 14 años muy maduras, dispuestas al parto, sin temores, y tienen partos espectaculares; pero hay chicas de 17 sumamente temerosas, muy inmaduras psicológicamente y con mucho temor al dolor donde los partos son dificultosos. Lo que sí se tiene en cuenta para decidir el tipo de nacimiento es la cuestión física, es decir si tienen la pelvis estrecha o no”, dijo Ragogna.
Con respecto a los métodos anticonceptivos para adolescentes tempranas que tienen relaciones sexuales, Ragogna afirmó que es un tema de muy difícil resolución porque implica apelar “a la madurez y responsabilidad de una niña que debe acordarse de tomar una pastilla todos los días, o cualquier otro método. Es difícil pedirle peras al olmo, el seguimiento del método cuesta a las mujeres adultas, mucho más a una nena de 14. Tiene que estar muy bien educada y tener mucha convicción de lo que quiere de su vida”.
Y finalizó: “Con la Ley de Salud Reproductiva ahora tenemos los insumos, lo más importante es la educación y sobre todo que revaloricen su proyecto de vida”.
La mayoría deja la escuela
Yanina Fernández tiene 15 años y desde hace tres meses crece en su vientre su primer hijo. Esta mañana estaba en el centro de salud del movimiento Los sin Techo de barrio Centenario haciendo los controles de rutina. Fue a consultar porque hacía tres meses que no menstruaba. Con la mirada clavada en el piso, contó que “no sabía que podía quedar embarazada” si tenía relaciones sexuales. Nunca, nadie le había explicado nada. Ni su mamá en su casa, con quien sigue viviendo a pesar de que continúa la relación con su novio de 17 años, ni en la escuela, que abandonó este semestre “porque me daba vergüenza”.
“Ya está, ya quedé embarazada y no puedo hacer más nada. Me gustó enterarme y en mi casa se pusieron contentos, igual que mi novio”.
Más allá de algunas náuseas, Yanina se siente bien, aunque “me doy cuenta que mi cuerpo está cambiando”. Reconoce que “no se cómo voy a cuidar a mi bebé, me van a ayudar mi mamá, mi hermana más grande y mi novio”.
Sonia Rojas tiene 18 años y está a punto de dar a luz a su primer hijo. Apenas se enteró que estaba embarazada dejó la escuela “porque me daba vergüenza”. Pero el bebé fue buscado: “Antes me cuidaba con pastillas y cuando quise quedar, dejé de tomarlas”. Después empezó con los controles en el centro de salud. “Tengo un poco de miedo al parto”, confesó.
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