Un abastecedor de carnes baleado en intento de asalto
Los asaltantes ya se habían apoderado de unos mil pesos y al momento de emprender la retirada lo hicieron en el automóvil del proveedor. Ariel Pérez no toleró ver cómo se llevaban su coche y entonces corrió, alcanzó a colgarse del volante y en ese instante le efectuaron un disparo que le impactó arriba de una ceja. Los ladrones pudieron escapar y después abandonaron el vehículo de la víctima, que anoche se encontraba internada en el Hospital Clemente Alvarez, fuera de peligro.
Todo ocurrió en torno a la carnicería “Diego”, ubicada en Riccheri 2978, en la zona oeste de esa ciudad. Jorge Luna lleva cinco años atendiendo el modesto local que está a menos de una cuadra del cementerio municipal. En los contados segundos que duró todo, Luna también quedó parado cerca de la muerte cuando intentó ayudar a Pérez y pretendió salir a perseguir a los asaltantes. “Yo salí primero a correrlos, pero con el primer tiro me quedé quieto. En eso Pérez se levantó del piso porque lo habían tirado a las piñas y al ver que estos guachos se llevaban el auto los corrió y quiso meterse por la ventanilla. Ahí le pegaron el balazo. Cuando lo ví caer, pensé que estaba muerto”, rememoró ayer Luna mientras atendía a los primeros clientes de la tarde.
Pérez, de unos 40 años, tiene domicilio fijado en la zona sur de Rosario, pero maneja una carnicería en San Juan y Nogués, en Villa Gobernador Gálvez. Como lo hacía casi todos los días, Pérez había llegado al negocio de calle Riccheri con la intención de recoger el dinero correspondiente a la mercadería que Luna había recibido el día anterior. “En ese momento estábamos conversando, no había clientes. De golpe entraron dos muchachos armados. A Pérez lo tumbaron de una piña. Quise defenderlo, pero uno me encañonó y gritó «Quedate quieto o te quemo»”, recordó el testigo.
El desenlace. Uno de los ladrones pudo dominar en el piso a Pérez, pero Luna logró escabullirse por detrás del mostrador y retroceder para acceder a una puerta que se comunica con la casa del propietario del local. Desde allí intentó pedir auxilio a la policía, y mientras eso sucedía los asaltantes juntaron el dinero y se aprestaron a huir.
Según el comerciante se habrán llevado 1.100 pesos. “Una parte era dinero mío y otra era de Pérez. También se llevaron mi cuchilla. Yo los ví salir corriendo y que subían al auto de Pérez. Salí de la casa del dueño del negocio para correrlos, pero me dispararon”, sostuvo Luna. Pérez, en tanto, se reincoporó de los golpes sufridos y al obserar que los asaltantes se iban con su Reanult Megane los corrió unos 20 metros y se tiró sobre la ventinalla del conductor para colgarse del volante.
Fue entonces cuando le dispararon directo a la cabeza. Luna manfiestó que la bala ingresó por arriba de la ceja derecha y que sólo el destino quiso que no fuera mortal. Sólo un rasguño. “Estaba conciente. Hasta me dictó el número de teléfono del padre para que le avisara. Los ladrones alcanzaron a huir en el Megane que fue hallado minutos después, abandonado sobre la calle que conduce al cementerio de Villa Gobernador Gálvez.
Este contenido no está abierto a comentarios

