Un acuerdo insuficiente para la crisis migratoria
Durante una cumbre extraordinaria para dar respuesta a los 120 mil refugiados llegados al viejo continente en las últimas semanas, los ministros del Interior de la Unión Europa (UE) pactaron un reparto inicial de 32 mil refugiados en un plazo de dos años, sólo para los ingresados por Italia y Grecia. El plan surge de una propuesta hecha en mayo por la Comisión Europea (CE) y, por el momento, no se pactó otra estrategia para los miles que llegan día tras día, lo que podría demorar hasta principios de octubre.
A pesar del corto alcance del acuerdo, el canciller de Luxemburgo, Jean Asselborn, sostuvo: “Estoy encantado de que el Consejo (de ministros del Interior) haya sido capaz de adoptar esta decisión. Es un importante mensaje político. De hecho, las primeras reubicaciones de personas que necesitan protección internacional pueden comenzar rápidamente”.
El plan de repartirse a los 40 mil refugiados –32 mil en la práctica– en su mayoría sirios y eritreos. De la decisión se beneficiarán las personas con clara necesidad de protección internacional que hayan llegado o lleguen a Grecia e Italia entre el 15 de agosto de 2015 y el 16 de septiembre de 2017. Los países que participen en el mecanismo recibirán alrededor de 6 mil euros por cada persona reubicada.
En tanto, los ministros del Interior de la UE continuaban discutiendo el reparto de otros 120 mil refugiados propuesto la semana pasada también por la CE y según un mecanismo de cuotas obligatorias teniendo en cuenta la población del país y su fortaleza económica.
La iniciativa, presentada ante el agravamiento de la crisis de refugiados en Europa y la masiva llegada de solicitantes de asilo en las últimas semanas, ha dividido al bloque, ya que es rechazada por varios países y necesita ser aprobada de manera unánime.
La semana pasada, el presidente de la UE, Donald Tusk, advirtió que podría convocar una cumbre especial de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE si no se llegaba antes a una acuerdo sobre el plan, que es respaldado por Alemania pero rechazado por Hungría, Polonia, Eslovaquia, entre otras naciones comunitarias, las mismas que hoy endurecieron los controles en sus fronteras.
Fuente: Página/12
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