UN AMIGO DE CONZI DERRIBÓ SU COARTADA
La coartada de Horacio Conzi se derrumbó. Roberto Halbinger, el hombre que había declarado que estuvo con él en la madrugada del 16 de enero de 2003 —cuando fue asesinado Marcos Schenone—, cambió ayer la declaración que había dado durante la instrucción y comprometió seriamente al acusado. Pero aclaró que no le consta si fue Conzi quien disparó contra el remís en el que iba Marcos.
Además, en el tercer día de juicio oral, una testigo de identidad reservada, ex runner (asistente de las camareras) del restorán “Dallas”, confirmó que en la madrugada del crimen, vio cuando el acusado exigía a gritos a sus empleados que echaran a Marcos y Paula Alonso, la chica con la que se estaba besando. “Sáquenlos, sáquenlos gritaba”, dijo.
Y agregó que escuchó a Sergio Colazante, gerente del restorán y hombre de confianza del empresario, exigiendo que prepararan la camioneta de Conzi porque tenía que salir. Otra mujer que declaró después, lo confirmó.
Alto, flaco, peinado con raya al costado y con un bigote fino, Roberto “Roby” Halbinger (46) fue el plato fuerte de ayer: dijo que la semana pasada fue a ver a la fiscal Gabriela Baigún porque quería rectificar su declaración y le pidió protección. Baigún se la negó y respondió: “Lo que tenga que decir, dígalo en el juicio”.
Cuando le preguntaron si era amigo del imputado, el hombre fue tajante: “Era amigo”, respondió. Contó que se conocieron en el secundario y cuando los hermanos Conzi pusieron el restorán, él empezó a colaborar en relaciones públicas. “No me pagaban sueldo. Me dieron un BMW y un celular”, apuntó.
Halbinger contó que el día del crimen llegó a Dallas a las 21.30. Precisó que Conzi llegó una hora después en su 4×4, y que él habló con amigos y se fue a la una.
Durante la investigación había declarado ante el fiscal Mario Kohan, que en la madrugada del crimen se quedó con Conzi en “Dallas” hasta las 4, y que de ahí se fueron a su casa a tomar un café porque tenían que viajar temprano a Pinamar. Hasta ayer esa era la principal coartada del acusado. El crimen ocurrió a las 3.30.
La confesión provocó entusiasmo en la familia Schenone, que escuchaba con atención.
La fiscal preguntó entonces por qué cambió su declaración y éste respondió que su “amistad se transformó en temor”, y porque en un principio no supo “cómo manejar la situación”. Cuando le consultaron por qué había declarado así, dijo que el primer abogado del acusado (Norberto Pérez) y su hermano (Hugo Conzi), le pidieron que así lo hiciera “porque era todo un complot contra ellos de los Posse”. Aludía a Melchor y Gustavo Posse, ex y actual intendente de San Isidro.
El testigo habló con seriedad, buena dicción y no titubeó en sus respuestas. Luego relató cómo al otro día ayudó a Conzi a escapar a Mar del Plata. “Me llamó Sergio Colazante a mi celular y me pidió que me reuniera urgente con Hugo porque debía llevar ese día a su hermano a Pinamar porque había tenido un problema”.
Halbinger dijo que antes de ir a buscar a Conzi pasó por el restorán y le dieron 3.000 dólares para el viaje. “En el camino Con zi me exigió que lo llevara a Mar del Plata. Después se durmió y despertó en Lezama. Allí entró a un locutorio”, contó.
Según su relato, en Mar del Plata fueron al Hotel Cariló. “En un momento quise encender la tele pero Horacio no me dejó. Se enojó y se fue a caminar. Pregunté qué era lo que pasaba y me reiteró que le querían hacer la cama”. Después dijo que él volvió a Buenos Aires y ahí se encontró con Pérez y Hugo Conzi.
Semanas después le secuestraron a un hijo. “Fue todo tan extraño que me quedaron dudas de que se tratara de un hecho de inseguridad. Yo lo relacioné con el tema y lo tomé como un elemento de presión”, relató.
Después de ese hecho dijo que se alejó de los Conzi hasta que un día se asustó mucho más cuando Fernando Burlando (otro ex abogado del imputado), le pidió que presentara una eximición de prisión porque lo iban a acusar de haber estado en la 4×4 en el momento del crimen. Luego denunció que la semana pasada recibió un mensaje en su celular: “Cuidado con lo que vas a declarar”, le dijo una voz anónima.
Colazante declaró a la mañana y su testimonio fue dudoso, a tal punto que la fiscal Baigún pidió que lo procesaran por “falso testimonio” tal como lo había hecho el martes con el carpintero de los Conzi, Leonardo Carabetta.
Las declaraciones de Colazante y de Marisol Ulloa, mujer de confianza de los Conzi y encargada de “Dallas”, dejaron la sospecha de un posible encubrimiento.
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