UN ARGENTINO CUENTA CÓMO SERÁ LA MISIÓN ESPACIAL A MERCURIO
Nuestro objetivo es estudiar el interior de Mercurio y su evolución térmica desde que se formó. Así comenzaremos a comprender los procesos que dieron origen a los planetas llamados terrestres, por su contenido rocoso, que además de Mercurio son Venus, Marte y la Tierra”, le dijo a Clarín Mario Acuña, el único científico argentino que trabaja en la misión a Mercurio. Luego de 30 años, la NASA enviaba esta madrugada —las 3, hora argentina— una nueva nave con destino al planeta más cercano al Sol.
El astrofísico, que nació en Córdoba, estudió en la Universidad Nacional de Tucumán y trabaja para la NASA desde la década del 60, le contó a Clarín detalles de la misión Messenger, en la que está trabajando desde hace 6 años. Lo hizo vía telefónica desde Cabo Cañaveral, Florida, donde está ubicado el Centro Espacial Kennedy. Fue en una impasse de la puesta a punto del cohete Delta II, que porta la sonda Messenger. El costo de la misión ronda los 435 millones de dólares.
“Estamos completando la revisión final del cohete”, señaló con una suave tonada cordobesa que mantiene a pesar de décadas de residencia en Estados Unidos.
Así, hoy se inicia uno de los viajes más largos: la nave tardará 6 años y medio en llegar a Mercurio. Será la primera misión en orbitar el planeta más excéntrico y esquivo. “No es fácil llegar a él; en comparación, una misión a Marte tarda 11 meses. Mercurio está muy cerca del Sol y se requiere mucha energía para llegar a su órbita”, explicó el experto en campos magnéticos planetarios, que ya participó en vuelos no tripulados a la Luna y a Marte.
El último y único observador de Mercurio fue la sonda Mariner 10, que pasó cerca de él (ver Una mirada…). Mercurio está a 58 millones de km del Sol, en torno del cual hace un veloz giro elíptico; su año dura 88 días terrestres. La Tierra está a 150 millones de km del Sol y tarda cuatro veces más en circundarlo.
Pero Messenger deberá viajar 7.900 millones de kilómetros para llegar a destino, ya que tecnológicamente no es posible volar en línea recta. La nave girará 15 veces en torno del Sol para conseguir la energía necesaria para impulsarse. “Luego dará una vuelta a la Tierra, dos en torno a Venus y tres alrededor de Mercurio (en 2008 y 2009), hasta entrar en órbita”, detalló Acuña.
Para el científico, Mercurio tiene una historia fascinante por descubrir. “Conocerlo dará las claves de cómo se formó el Sistema Solar y hacia dónde va su evolución —agregó Acuña—. Los planetas se formaron en un tiempo corto, pero cada uno evolucionó en forma diferente.” Como investigador de campos magnéticos, Acuña —hace 40 años trabaja en el Centro Goddard de la NASA— intentará develar cómo Mercurio genera su campo magnético. Analizará los datos del magnetómetro, uno de los instrumentos de precisión de la nave.
Mercurio tiene un gran núcleo de hierro y escasa corteza rocosa. Es más pequeño que la Luna y, al igual que ella, tiene cráteres.
Realiza un movimiento de rotación muy lento y uno de traslación muy veloz: entre un amanecer y otro transcurren 176 días terrestres. Y la diferencia de temperatura entre el día y la noche es enorme: 425° a 185° bajo cero. Messenger, de 1,2 tonelada de peso, tiene un revestimiento especial para resistir estas condiciones extremas de temperatura. Otros misterios que busca desentrañar son: por qué estando tan cerca del Sol tiene (aparentemente) hielo en los cráteres de sus polos, donde nunca llega la luz solar. “Comprobar la existencia de hielo sería extraordinario”, destacó Acuña. Y además: su densidad (por sus materiales muy pesados); y su historia geológica, algo que permitirá entender el nacimiento de la Tierra.
Por la rapidez con la que Mercurio se mueve en el cielo, los romanos le habían asignado el papel de mensajero de los dioses. Pero ¿es posible ver a Mercurio desde la Tierra? Roberto Venero, astrónomo de la Universidad de La Plata, explicó que “sólo puede ser visto antes del amanecer o del atardecer, cuando el planeta está más alto que el Sol. Se ve como un punto brillante con día y horizonte despejados, como en el campo o el mar”.
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