UN ARGENTINO SE SUICIDÓ EN VENECIA
Para poner fin a su vida, el artista argentino Fabián Alejandro Hojan, de 39 años, eligió al célebre campanario de la plaza San Marcos de Venecia, que al mediodía de ayer estaba como siempre repleta de miles de turistas y venecianos.
Mezclándose entre la gente, con la cabeza completamente rapada y, según los testigos, con aspecto desquiciado, Hojan trepó y superó una protección antisuicidios de dos metros de alto, subió a la cornisa de la celda del campanario y mientras varios turistas y dos policías municipales le pedían a gritos que no se tirara y trataban de agarrarlo, cerró los ojos y se lanzó al vacío.
Un grito multitudinario de horror se elevó desde la plaza, frente a la basílica de San Marcos, al monumento al León de Venecia y a las góndolas estacionadas en la laguna.
Un turista español filmó toda la escena; otros fotografiaron al mimo y bailarín argentino radicado en la región véneta mientras volaba desde lo alto del campanario.
La policía cubrió de inmediato el cuerpo para impedir más fotografías morbosas. Algunas personas se arrodillaron a rezar por Hojan y un monseñor de la basílica vino también a orar por él, frente al dramatismo de la escena vivida por todos. Las pequeñas orquestas que tocan en los cafés de la plaza San Marcos, decidieron silenciar su música en señal de luto.
Fue una muerte anunciada porque la policía había encontrado el domingo un testamento de ocho páginas escrito por el argentino, que lo dejó en la basílica dei Frari, otro lugar importante de la religiosidad veneciana.
La policía lo había buscado durante horas y gracias a un amigo lo encontró y lo convenció de que debía hacerse tratar. Fue llevado a un hospital en Mestre, la parte de Venecia en tierra firme, y los psiquiátras iniciaron un tratamiento, pero según informaron Hojan desapareció ayer a la mañana para ir a su cita con la muerte en el campanario. Se tiró cuando el célebre reloj monumental de la plaza hizo el tercero de los doce toques que da al mediodía.
En nuestro país viven su mujer y una hija de ocho años. Hojan viajaba entre Francia e Italia desde hace dos o tres años. En el testamento explicó que había sufrido un desengaño amoroso pero también dijo que su arte no era comprendido.
La justicia italiana puso ayer los restos a disposición de su familia y de las autoridades consulares argentinas.
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