UN AVIÓN HIDRANTE Y 6 DOTACIONES DE BOMBEROS YA ATACAN EL FUEGO
Un avión hidrante enviado por el Plan Nacional de Manejo del Fuego y seis dotaciones de bomberos trabajaron ayer sin tregua para tratar de controlar los incendios que desde hace varios días afectan a las islas entrerrianas frente a Rosario y otras localidades santafesinas.
El operativo, que aúna esfuerzos de la Nación, distintas reparticiones de las dos provincias afectadas, Defensa Civil y cuerpos de bomberos de varias ciudades, hizo base en la isla La Invernada, frente a la costa norte de Rosario, de donde luego partieron los equipos asignados al control de varios “cientos de focos”, dispersos hacia el sur y el norte del puente a Victoria. Las tareas recién comienzan y llevarán varios días, a menos que la naturaleza dé su mano providencial con las lluvias que hace unos meses vienen escaseando en la zona.
La labor que se desplegó ayer para controlar el fuego fue muy intensa, al punto de que el helicóptero que iba a trasladar a reporteros gráficos para captar imágenes de las islas debió ser usado por los bomberos, preocupados por la actividad de los focos.
El coordinador del área mesopotámica del Plan Nacional de Manejo del Fuego, Jorge Krieger, afirmó a La Capital que los principales esfuerzos se centraron en la zona de islas ubicadas frente a Alvear. Desde la mañana y durante todo el día, el avión hidrante despegó y volvió a aterrizar una y otra vez para descargar su carga de 2.500 litros de agua sobre “cientos de focos”.
Por tierra, además, se sumaron cinco dotaciones de bomberos a la que ya venía trabajando de Concordia: tres grupos de voluntarios de Funes, Villa Constitución y Pérez, y dos de zapadores de Rosario y Villaguay (Entre Ríos). Los cuatro equipos santafesinos fueron primero trasladados a La Invernada y desde allí, según explicó el titular de Defensa Civil, Marcos Escajadillo, llegarían a las zonas afectadas por focos de incendio por embarcación o helicóptero.
Mirando al cielo
El tiempo que puede llevar el apagar estos focos de fuego aún no está claro y en buena medida dependerá de si cambian o no las condiciones meteorológicas. “Eso no depende ni siquiera de nuestra capacidad y obviamente no tenemos un plazo, pero sería de mucha ayuda que cayeran algunas lluvias”, afirmó Krieger, algo que el funcionario descartó pueda ocurrir antes del miércoles a la tarde próximo según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional. “Seguramente, los últimos focos de fuego los van estar apagando las próximas lluvias”, se esperanzó.
Tanto Krieger como Escajadillo señalaron a la persistente sequía registrada en los últimos meses como un origen probable -“por generación espontánea”- de algunos focos de incendio, pero no dudaron al afirmar que, al menos, ese fenómeno favoreció su propagación. “Sequía, alta temperatura, radiación solar fuerte, río bajo, riachuelos y arroyos secos son una conjunción que no favorece mucho la autolimitación de los focos”, explicó el titular de Defensa Civil.
Por supuesto, también se presume que los incendios pueden haber comenzado intencionalmente por “la costumbre de los lugareños de quemar pastizales para renovar los lugares de pastoreo” y no se descarta incluso que los pueda haber disparado algún descuido de cazadores o pescadores, confió Krieger.
Los operativos, según explicó el funcionario, están coordinados por Defensa Civil y la Dirección de Recursos Naturales de Entre Ríos -“provincia que tiene jurisdicción sobre la zona afectada por el fuego”-, pero con un “apoyo muy valioso de la provincia de Santa Fe, que hace el principal aporte logístico por su cercanía con los incendios”.
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