UN BUQUE DE CARGAS CASI COLISIONA CONTRA EL PUENTE ROSARIO-VICTORIA
Un enorme barco carguero que transportaba aceite de soja estuvo a punto de chocar contra el puente Rosario-Victoria. Gracias a una precisa maniobra del práctico a bordo, el accidente no se concretó y el buque quedó fondeado muy cerca de la conexión vial. Lo ocurrido puso al descubierto un peligro latente desde que se inauguró la traza sobre el río Paraná. De hecho, el referente de la embarcación dijo que buscó impedir por todos los medios la colisión contra los pilotes. Si no hubiese sido por la pericia del tripulante, la nave habría ido a parar contra el puente. Esta fortuita circunstancia volvió a poner sobre el tapete la polémica por las inconclusas defensas antichoque que, según la compañía Puentes del Litoral, estarán terminadas recién en abril próximo. Del lado donde ocurrió el siniestro, solamente se terminó una de las tres barreras de contención.
Faltaban unos cinco minutos para las 14 cuando el domingo pasado la Prefectura Naval en Rosario recibió la emergencia comunicada por el práctico (autoridad máxima) del barco Red Azalea. A la altura del kilómetro 432,700 (cerca del parador Puerto Pirata frente a Granadero Baigorria) y sobre la margen izquierda del Paraná, la máquina sufrió la detención de su planta propulsora, es decir que se paró la bomba inyectora de combustible del motor.
La embarcación, que navegaba aguas abajo y provenía de la aceitera Vicentín en San Lorenzo, tuvo que iniciar inmediatamente las maniobras de virado para evitar que siguiera de largo.
“Se intentó mover el barco hacia el norte”, confirmó el jefe de operaciones de Prefectura, Norberto Pasqualino. Es que era necesario fondear el navío cuya tripulación comenzaba a perder el control. La cuestión comenzó a ponerse más difícil a partir de que en pleno giro se rompió el ancla de babor (izquierda) y terminó por perderse junto con parte de la cadena que la sostenía (alrededor de 175 metros).
“El ruido fue impresionante y se desprendió muchísimo polvillo que no era otra cosa que óxido que volaba”, dijeron ocasionales espectadores directos. No obstante, pudo largarse el ancla de estribor (derecha) hasta lograr detenerlo, aunque la actividad fluvial se retomó recién “cerca de las 19”, dijo Pasqualino. Apenas ocurrió el incidente, la primera medida fue prohibir la navegación por la zona.
Sobre la posibilidad de chocar contra el puente, el responsable de Prefectura minimizó la cuestión al decir que “el barco iba a poca velocidad” (unos 14 kilómetros por hora sin sumar otros 4 más por efecto de la correntada). Pero esta afirmación contrastó con las de los testigos consultados por La Capital.
-¿Pero, pudo haber chocado contra el puente?
-Hay que ver la habilidad del práctico.
En efecto, este diario tomó los testimonios de observadores privilegiados, como el conductor del programa de Canal 6 A Toda Costa, Carlos Vacarezza, cuyo equipo filmó las alternativas del episodio. Conocedor del río, Vacarezza dijo que “no hay experiencias en hipotéticos golpes de este tipo”. Además, recordó que a fines de diciembre de 1999 una pequeña embarcación ya había tocado una columna y la dobló. Así, destacó “la habilidad” del práctico Luis Alberto Lons quien “justo a tiempo se tiró a la pileta sin consultar al capitán del barco porque no tenía margen, si no hoy se contaba otra historia”.
El buque quedó finalmente a 1.200 metros al norte del puente. Vacarezza supuso que si “el barco le pegaba a la defensa que está terminada, quizás hubiera resistido; pero si tocaba las otras, no. Pudo haber colisionado con cuatro o cinco columnas juntas, más aún teniendo en cuenta la correntada y el viento que había”.
Queda claro que en el momento del desperfecto hubo que tomar una decisión inmediata. Lons vio que en la costa del lado de la provincia de Santa Fe había puertos deportivos y boatings, por lo que giró el timón 90 grados y embistió a la isla La Carlota con el bulbo de proa. El Red Azalea quedó de frente hacia allí. Después, casi ya sin velocidad, la correntada hizo que virara la cola, terminó exactamente al revés de la dirección que tenía en principio y apoyado en la isla, cuya “margen es como una barranca por lo que no se varó”, dijo Vacarezza.
Una vez en esa posición, siguió moviéndose y apoyó también la popa contra el área isleña. Al estar fondeado con sólo un ancla, “borneaba” en forma pendular y se acercaba hasta el canal, en un rango de 100 metros. El barco estuvo así hasta la llegada de un remolcador, de nombre Bumi, que se colocó al costado para evitar los continuos meneos y poder habilitar la navegación suspendida. Su capitán, Sebastián Bosthero, resaltó la decisión del práctico quien reaccionó “para no chocar contra el puente; porque teniendo en cuenta el peso de la carga pudo haber derribado un pilote” de la conexión vial a Victoria. El Red Azalea, volvió a andar recién a las 23.
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