UN BUQUE ROMPIÓ EL TIMÓN Y CAUSÓ ALARMA AL FONDEAR CERCA DEL PUENTE ROSARIO – VICTORIA
Como apenas habían dado las 9, no era mucha la gente que paseaba ayer por el muelle de Costa Alta, en la zona norte de Rosario. Sin embargo, entre la poca que había cundió la alarma cuando vieron acercarse zigzagueando a un enorme buque de 193 metros de eslora muy cerca del puente a Victoria y, después de una maniobra, escucharon un estruendo. El fuertísimo ruido, que alarmó a vecinos del sector, se produjo porque el práctico del buque decidió fondearlo con doble ancla a un costado del canal luego de confirmar que no podía gobernar el timón. Más tarde, y tras realizar su propia inspección, la Prefectura Naval Rosario minimizó el episodio y sostuvo que, fuera del susto, no pasó nada. El prefecto principal Jorge Blati afirmó a La Capital que “no existió peligro” y “todo se hizo por precaución”; aunque no pudo evitar reírse ante el relato de testigos del incidente que temieron un choque del buque con el puente y quedaron espantados por la maniobra y el ruido. “No pasó nada, pero es cierto que al anclar el ruido es terrible: imagínese que las cadenas solas pesan miles de toneladas”, exageró.
El barco en cuestión se llama Fantom, es de bandera panameña y mide 193 metros (casi dos cuadras) de eslora. Ayer no trasladaba carga, sino que se desplazaba solamente con su tripulación a bordo, desde San Nicolás a San Lorenzo. Pero en el medio de su trayecto, y en un sector clave, se le plantó el timón.
Las versiones sobre lo que sucedió luego son de lo más diversas. Según algunos testigos que se encontraban en el muelle de Costa Alta o en el Paseo del Caminante, el buque ya “venía desde el sur medio mal”, con signos de no poder ser gobernado por su tripulación.
“Parecía que lo querían enderezar, pero se les iba el barco para todos lados, se viraba”, contó Silvia Felice, una de las empleadas de Isla Verde que atiende un puesto de venta de pasajes de lancha en la costa norte.
Un relato parecido ofreció Carmen Contreras desde su mirador inigualable, ya que hace seis años trabaja como ascensorista en Costa Alta.
“Yo veía que venía un barco hacia el sur y otro hacia el norte, y que de golpe (el último) se empieza a desviar mucho para el lado de la isla”, recordó. “En ese momento creí que iba a chocar contra las defensas del puente o contra el otro barco, pero frenó, con una maniobra muy fuerte; y ahí se escuchó un ruido bárbaro con un salpicón de agua para todos lados. Después se paró y al rato retrocedió, alejándose del puente, y tiró el ancla”, contó Carmen.
Los pocos paseantes de esa hora también se alarmaron, pero en minutos quedó claro que no había pasado, ni pasaría, nada más. En breve llegó la primera lancha de Prefectura, y el buque Fantom, ya fuera del canal principal para no interrumpir la navegación fluvial, quedó fondeado para comenzar a reparar el desperfecto que lo había dejado fuera de carrera.
Medidas “por precaución”
El problema, indicó Blati ayer, se originó en una de las bombas del timón del barco. Entonces, “para evitar males mayores”, el práctico de a bordo resolvió “por precaución fondear con dos líneas (es decir, con dos anclas) fuera del canal, a la altura del puente Rosario-Victoria”.
Pese a los relatos de los testigos que hablaron de una excesiva proximidad con las defensas del puente e incluso con otra embarcación, el prefecto dejó en claro que durante la maniobra de Fantom no se corrieron riesgos de ninguna naturaleza. “No tocó ni una defensa, ni siquiera una boya”, afirmó.
Y también sostuvo, a diferencia de los testimonios, que el barco no había perdido el control de su rumbo mientras se acercaba al puente, sino que el desperfecto “se produjo de golpe”. Y para confirmar ese dato, recordó que la Prefectura monitorea con cámaras todo el movimiento fluvial, “antes y después del puente”. Por eso, dijo, se trató sólo de un susto por el ruido que producen las cadenas de las anclas al caer y “no existió peligro”.
De todos modos, personal especializado en máquinas de la Prefectura Naval permanecía al cierre de esta edición a bordo del buque realizando una “exhaustiva inspección para detectar cuáles fueron las fallas y aportar a la solución del problema”, dijo Blati.
Ahora, con el gigantesco buque varado a un costado del canal -“por lo que no se obstruye la navegación”, recordó el prefecto)-, la tripulación de bandera panameña sólo tendrá que esperar la realización de la inspección de la sociedad de clasificación del barco, una empresa llamada NKK.
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