UN CABEZAZO LO SALVÓ A BRASIL EN EL INSTANTE FINAL
Este Brasil, que lejos está del ser el topoderoso Brasil pero que tiene a Alex, Adriano, Luiz Fabiano y compañía, no lleva este ilustre apellido “Brasil” porque sí. Lo lleva porque, tarde o temprano, no deja de ser el equipo campeón del Mundo. Anoche, en los 2.365 metros sobre el nivel del mar de esta Arequipa, cuando parecía que ya no podía con Chile, llegó un córner desde la izquierda, Luiz Fabiano saltó más y mejor que Olarra y Brasil se abrazó a los tres puntos que llevaron a los brasileños igualar a los paraguayos en la punta del Grupo C.
Estaba todo dicho para el cero a cero final. Pero no. Brasil puede jugar mal y no desequilibrar, tanto como encontrar la victoria pasados ya los 45 minutos del segundo tiempo. Fue agónico. Pero real. Ganó Brasil. Y, con el último aliento, dio el presente en el debut en esta Copa América.
Los 90 minutos de brasileños y chilenos no le habían aportado ni brillo ni emoción a la noche. Hasta ese cabezazo del final, Chile no había tenido nada que envidiarle al rival en el primer tiempo. Porque se le animó, una y otra vez. Y fue y fue.
Con la garra de Olarra en el fondo, el criterio de Meléndez en el medio y algunos pincelazos de Mirosevic, visitó el área de Julio César en reiteradas oportunidades. Tal vez con más ganas que ideas, pero bien pudo haberse puesto en ventaja.
Pero el marcador en cero, al cabo de los primeros 45 minutos, estuvo bien. Porque ni uno ni otro habían hecho lo suficiente como para ponerse en ventaja.
La más clara, al menos en este poco emotivo arranque, la tuvo el chileno Sebastián González, único atacante de su equipo, tras un pase fenomenal de Mirosevic. Pero, en esta jugada, cuando iban 16 minutos, el arquero la sacó como pudo al córner.
Hasta que, a los 23, Edu le tiró la carrocería encima al movedizo Valenzuela y el árbitro mexicano Marco Rodríguez cobró penal. No dio la impresión de ser falta, pero ya estaba cobrado… El goleador González agarró la pelota, probó y… adentro. Pero no valió: el árbitro cobró invasión de área y ordenó una nueva ejecución. Fue González otra vez, pero ahora la mandó a las nubes.
Ya sobre el final del primer tiempo, Brasil pareció despertarse un poco. Y, a través de algún intento del habilidoso Alex, más la peligrosidad que siempre generan Luiz Fabiano y Adriano —por separado, rara vez asociados—, el equipo de Parreira asustó un par de veces. Pero el reloj siguió avanzando y la chapa se mantuvo inalterable. Con un cero y otro cero…
La mejor parte del partido se vio alrededor de los 20 del segundo tiempo, cuando Parreira metió a Diego y Ricardo Oliveira y el trámite tuvo algo más de ida y vuelta. Brasil comenzó a llegar un poco más y Varas debió estar atento más de una vez. Claro que Chile no se metió atrás: con algunos contraataques rápidos manejados por Mirosevic, siguió avisando.
Todo se encaminaba a un final redondo como un cero. De no ser por la cabeza de Luiz Fabiano…
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