UN CABLE DEMASIADO CARO
La demanda por daños y perjuicios que Poux Construcciones iniciará contra la EPE será superior a los 10 millones de pesos. El primer paso fue dado la semana pasada cuando el apoderado legal de la empresa se presentó en los tribunales de Santa Fe solicitando litigar sin gastos alegando pobreza. Se estima que en este caso la tasa judicial rondaría los 300.000 pesos. Esta decisión es consecuencia del juicio que la empresa provincial promoviera por la rotura del cable OF.
Luego de siete años de litigio la constructora acusada resultó absuelta por la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe.
La reaparición de esta causa vuelve como un fantasma que trae los aspectos más oscuros de la anterior gestión de Antonio Caro al frente de la EPE. En Santa Fe todos recuerdan el 20 de noviembre de 1994, cuando se produjo la rotura del cable OF que conectaba la Central Calchines a la Estación Transformadora Oeste.
Durante varias semanas la ciudad padeció cortes rotativos debido a que la
salida de servicio del citado cable motivó que la entrada de energía fuera
menor a la requerida por hogares, comercios e industrias. Por entonces el
directorio encabezado por Caro reconoció públicamente que estaban brindando “el peor servicio eléctrico del país”.
El caso alcanzó niveles de sainete cuando se intentó encontrar el lugar de la rotura. Para ese fin la EPE contrató a Pirelli Cables y a la consultora LAOF.
Durante 29 días las cuadrillas de especialistas recorrieron los 5,5 Km de
conexión sin resultado positivo. Finalmente el 19 de diciembre determinaron que el desperfecto se hallaba en la esquina nordeste de Suipacha y 9 de Julio. En ese lugar Eduardo Poux construía el edificio Sol III. Seis meses después se iniciaba el juicio por daños contra la constructora acusada de haber perforado el cable durante el hormigonado de los cimientos. Esa decisión de Antonio Caro la tiene que lamentar hoy toda la provincia.
El trámite judicial estuvo plagado de irregularidades por parte de la EPE. Esto motivó que el Tribunal Colegiado Extracontractual N° 4 resolviera girar parte de las actuaciones al Fiscal de turno para que investigue si durante las pericias se cometió algún delito. Según consta en el expediente desaparecieron documentos relativos al control y mantenimiento del cable dañado, los testimonios en el juicio desmintieron las constataciones notariales que la EPE hizo en el lugar de la rotura, y finalmente, se cambiaron las fotos y los restos de cable presentados como prueba al tribunal. Todas estas acciones conducen a la hipótesis del sabotaje que ya se formulara en 1994. ¿Que intereses estaban en juego? .¿Porque se produjo el encubrimiento?. ¿Quién ganó con los cortes? Estos son algunos de los interrogantes que ocho años de
impunidad dejaron sin respuesta.
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