UN CAMBIO DE BEBÉS QUE ABRIÓ UNA PELEA JUDICIAL
Hace cinco años, la pareja tuvo un varón en un hospital de Concordia, Entre Ríos, y se lo cambiaron por una nena. Hicieron juicio para cobrar una indemnización, pero no quisieron que les restituyan su bebé: prefirieron quedarse con la nena.
Este extraño caso, con derivaciones jurídicas, se convirtió en un debate social donde la jueza les bajó notoriamente el monto de la indemnización porque no quisieron recuperar su verdadero hijo.
Para entender el caso hay que remontarse al 16 de agosto 1999. Ese día, en el hospital Felipe Heras de Concordia, a 265 kilómetros al noroeste de la capital de la provincia, César y María, ambos menores de edad, tuvieron una nena. En otra habitación, María Griselda Camacho dio a luz un varón.
Pero a raíz de algún problema interno, ambos bebés fueron cambiados. Los padres de ambos sospecharon algo raro pero los aceptaron. Al varón lo llamaron Angel Gabriel y a la nena Soledad.
Según señala el expediente, cuando María cambió por primera vez los pañales de su bebé, descubrió que en realidad se trataba de una nena, aunque antes le habían informado que era un varón. Esto le generó un sentimiento de angustia y de falta de certeza sobre la identidad de su hijo.
Ante el reclamo de Camacho, los empleados del hospital atribuyeron el hecho a un error en los papeles, que se enmendó en ese momento acomodando a la situación mediante un cambio de sexo en los libros.
Pero César y María no se quedaron conformes, sobre todo después de enterarse por un rumor lo que le había pasado a Camacho. Al año, presentaron una demanda donde le reclamaban al Estado entrerriano una indemnización de 100 mil pesos por el daño moral ocasionado.
Sin embargo, y esto es lo extraño, renunció a la restitución de su hijo para quedarse con la niña que le entregaron por error. Hay que comprender que la lentitud judicial hizo que los análisis de ADN se concretaran recién un año después, por lo que los niños pasaron sus primeros meses de vida con familias que no eran las suyas.
En septiembre de 2.000 los exámenes ordenados por el juez de instrucción Martín Carbonell ratificaron la compatibilidad del vínculo maternal entre la señora Camacho y Soledad en un 99,98 por ciento, y de María y Angel Gabriel en un 99,99 por ciento.
Así, un año después, quizás acostumbrados a criar a una niña, los padres biológicos de Angel Gabriel desistieron de reclamar a su verdadero hijo, pero sí entablaron una demanda civil contra el hospital y el Estado provincial del cual depende el centro de salud.
La jueza en lo civil y comercial de Concordia, Mónica Pelayo de Dri, que se hizo cargo de la causa civil, resolvió que las cargas de la responsabilidad por el cambio de los bebés recaigan en el hospital. Pero desestimó el pedido al considerarlo excesivo y fijó el resarcimiento en sólo de 10 mil pesos. Bajó el monto porque tuvo en cuenta que el matrimonio no quiso que le devuelvan a su bebé.
También cuestionó la magistrada a los médicos del hospital que, informados del posible error por la madre de uno de los bebés, “no sólo no verificaron la identidad del recién nacido, sino que modificaron los registros para que coincidan con la situación fáctica y extendieron el certificado de nacimiento incorrecto, alterando la identidad del hijo de los actores”.
Los abogados de la pareja, Guillermo Pasquet y Alejandro Giorgio, anticiparon que apelarán el fallo de la jueza ya que pretenden un monto mayor de reparación económica.
Al fijar el monto, la jueza tomó en cuenta que a pesar de los informes técnicos de la Facultad de Psicología de la UBA y de la Universidad Nacional de Rosario que enfatizaban la necesidad de restitución de los niños a sus legítimas familias, el cambio no se hizo.
En la resolución, la magistrada destacó que los progenitores de Angel Gabriel “no se avinieron al cambio, admitiendo que su hijo continúe viviendo con la familia Camacho en desmedro de la relación paterno-filial y de la identidad y la salud psíquica de su primogénito”.
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