UN CENTRO DE EVACUADOS SUMIDO EN EL OLVIDO
Los evacuados alojados en un galpón de Primera Junta 4078 pasan sus días bajo indignas condiciones de habitabilidad. Familias de hasta 6 o más integrantes conviven en pequeños boxes, separados uno del otro por tabiques de madera, donde apenas caben los muebles que lograron rescatar de la inundación o los que pudieron comprar con el subsidio.
Bajo el mismo techo están los baños químicos que emanan un olor nauseabundo, al igual que los dos baños fijos que poseía el galpón. “No nos traen ni lavandina o detergente para limpiar el lugar”, se quejó la encargada de este centro de evacuados que se formó hace un mes y medio, cuando esas familias fueron trasladadas desde el Club Teléfonos que fue desocupado.
Al foco de infección que significan los baños se suma el contenedor de basura ubicado en la puerta del local donde los restos de comida putrefactos permanecen durante días bajo el sol. Consecuentemente, el lugar está lleno de moscas que merodean por todo el galpón y se meten en los boxes.
Los evacuados aseguran que los chicos están presentando problemas respiratorios o estomacales -según dicen- por la mugre y la mala calidad de la comida que les traen al mediodía y a la noche. “Siempre nos dan guiso y con este calor no se les puede dar eso a los chicos”, dijo una mamá.
Uno de los evacuados, Danilo Torres, tiene su bebé de 11 meses internado en el Hospital de Niños con un cuadro virósico. Le hecha la culpa a las malas condiciones de habitabilidad del galpón. “Vivimos 6 personas en un box de 3 x 4, hay moscas por donde mires y un olor horrible que viene de los baños químicos que están acá al lado. Cómo querés que los chicos no se enfermen”, indicó el vecino de Villa del Parque. Él, como las otras 75 personas que se alojan en el lugar, esperan ansiosos la solución a su problema habitacional, ya que a la mayoría la inundación les destruyó su hogar.
OLVIDADOS
“No puede ser que esta gente viva así”, dijo un vecino del galpón, quejándose por las moscas que también invaden las viviendas de la cuadra. La convivencia con los evacuados es buena y los propios vecinos se hacen cargo muchas veces de acercarles algún litro de lavandina o insecticida, aunque no son suficientes.
“Desde que estamos acá, nadie nos tiene en cuenta”, señalaron los evacuados, que dijeron sentirse “abandonados” por los responsables políticos. Desde el primer día en el lugar vivieron una situación poco feliz: llovió y el galpón se inundó porque tenía goteras y los desagües estaban todos tapados.
Esos inconvenientes fueron subsanados por la Municipalidad, pero “desde entonces ningún funcionario se acercó a ver cómo andamos o si necesitamos algo”, reclamó la encargada del centro, Claudia Arrieta.
UN CASO ANGUSTIOSO
Los evacuados que allí se alojan en su mayoría vivían en Centenario, Chalet, Santa Rosa de Lima y San Lorenzo. Las historias de dolor, frustración y cansancio se repiten. Como la de Ricardo Olivares, de 64 años, quien a duras penas sale a la vereda a tomar un poco de aire, porque el lugar carece de patios.
Su casa de Juan Díaz de Solís 1080 quedó bajo 3 metros de agua y ahora está destrozada. “Cuando estaba en el Club Teléfono por lo menos había alguien que me controlaba la salud porque casi no puedo caminar”, dijo este hombre que no tiene familiares en la ciudad.
Por su problema de renguera tampoco se pudo ocupar de hacer los trámites para cobrar el subsidio como inundado, por lo que ahora ni siquiera cuenta con ese dinero para hacer un poco más llevadera la desgracia. “Fui albañil, capataz, siempre trabajé pero no cobro ni una jubilación”, relató, mientras retornaba despacio a su box adonde pasa los días a la espera de que algún responsable deje de mirar para otro lado y se haga cargo de su situación.
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