UN CHIP DESBARATÓ LA AVENTURA DELICTIVA DE DOS ADOLESCENTES
Al parecer, los chicos no contaban con demasiada experiencia en el mundo del delito y el plan, que parecía perfecto, al final les falló. Los pibes, ella de 15 y el de 17, habían reventado un minimercado de un pueblo cordobés y huyeron -en plan Bonnie and Clyde pero en colectivo- con 1.200 pesos en efectivo, unas 200 tarjetas telefónicas y diez teléfonos celulares con sus correspondientes cajas listos para ser vendidos. Supusieron que si se escondían en Rosario, donde reside una tía del jovencito, nadie los hallaría y hasta aquí llegaron. Entonces pretendieron colocar parte del botín sustraído, pero la tecnología de los teléfonos robados les jugó en contra, fueron detectados por una empresa de rastreo satelital de los aparatos y terminaron arrestados.
La aventura de la parejita de adolescentes comenzó el domingo 2 de abril a la madrugada. Según contó el titular de la comisaría 13ª de Rosario, Claudio Gorosito, los adolescentes se encontraban en la localidad cordobesa de Justiniano Posse, donde vive un abuelo del muchacho. Sin embargo, al parecer los chicos no tienen domicilio fijo sino que irían parando en casas de distintos familiares de ambos.
“Según dijeron, al parecer estos chicos estaban en la casa del padre de él, en Chabás. Pero este hombre, tal como contó su hijo, cayó preso por un hecho de piratería del asfalto, un robo calificado a un camión que habría ocurrido hace unos diez días. Entonces se fueron para la provincia de Córdoba”, indicó Gorosito. Allí, la parejita -estarían juntos desde hace un año- decidió asaltar una estación de servicios que en ese momento estaba cerrada.
Los jóvenes lograron entrar al local y se llevaron 1.200 pesos, tarjetas telefónicas por valor de 2.300 pesos y diez aparatos celulares “de varias marcas conocidas y con sus accesorios”. Después se tomaron un remís para que los llevara hasta la terminal de ómnibus de Justiniano Posse y emprendieron viaje rumbo a Rosario en colectivo.
Tal vez la primera pista sobre los ladrones la haya dado el remisero, a quien “le llamó la atención que subieran con tantas cajas al coche”, señaló Gorosito ayer.
La policía estima que el destino de los adolescentes fue la villa ubicada en inmediaciones de Rueda y Valparaíso, donde al parecer vive una tía de la menor. “El domingo a la noche hicieron el robo y se escaparon, y el lunes se compraron ropa y zapatillas caras, además de un par de aparatos de celulares”, recordó Gorosito.
Pero fue la tecnología lo que le jugó una mala pasada a los ladronzuelos. Según el vocero policial consultado, a uno de los teléfonos comprados le colocaron un chip perteneciente a uno de los robados. “La empresa de telefonía -explicó Gorosito- rastreó el aparato por satélite y lo ubicó en Avellaneda y 27 de Febrero. Entonces la policía cordobesa pidió colaboración a Rosario”.
Según relató el comisario, una empleada de la seccional 13ª llamó al número proporcionado por la policía cordobesa y atendió la adolescente. “La mujer le dijo que sabía que estaba vendiendo celulares y que quería comprar uno. Entonces se citaron en una estación de GNC de Avellaneda y 27 de Febrero y ahí se detuvo a la chica. Le preguntamos por el novio, y dijo que estaba en la esquina. Después fuimos a la vivienda donde estaban y se incautaron casi 200 tarjetas de telefonía, tres equipos celulares, algunos cargadores y accesorios”.
Ayer a la mañana los menores fueron trasladados a la provincia de Córdoba, donde quedaron a disposición de un juez de menores de la ciudad de Bell Ville. La policía indicó que la chica no tiene antecedentes y que el muchacho sí, pero no en Rosario sino en la provincia de Córdoba.
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