UN CIEGO CRUZÓ FACUNDO ZUVIRÍA “AYUDADO” POR OTRO PEATÓN Y LO ATROPELLARON
Carlos Peralta iba a entrenar –juega al fútbol en un seleccionado de ciegos– y en la esquina de Facundo Zuviría y Castelli se detuvo a esperar que alguien lo ayudara. Un peatón ocasional se detuvo; Peralta llevaba en su mano un bastón blanco, señal inequívoca de su condición.
El peatón no lo cruzó del brazo, como se estila, sino que lo ayudó. Cuando el semáforo se puso en rojo, le indicó que cruce la primera mano; cumplida esa parte del recorrido; Peralta esperó; cuando iba a cruzar la segunda mano, el peatón le dijo que el semáforo estaba en rojo, pero con tal mal tino que no acertó a darse cuenta de que estaba a punto de dar luz verde para que los autos que esperaban arranquen.
Peralta comenzó a cruzar la segunda mano, pero escuchó el arranque de los autos. Trató de volver al cantero central pero no llegó: lo atropellaron y tuvo que pasar dos días internado en el Hospital Cullen.
El atropellado habló ayer por la tarde con “Cada loco con su tema” (LT10), donde dijo no estar seguro respecto de la actitud del peatón que lo “ayudó”. En ningún momento quiso hablar de “mala intención”.
En cambio, contó que el automovilista que lo atropelló se detuvo de inmediato y lo auxilió. Peralta dijo que lo notó nervioso y, además, confirmó que –para cualquier ciego– cruzar una calle en Santa Fe es poco menos que imposible. La mayoría de la gente no los ayuda a cruzar tomándolos del hombro; algunos les indican el momento y los dejan librados a la buena de Dios; el resto, ni eso.
De hecho, Peralta trazó una suerte de estadística sobre las ayudas que reciben los ciegos para cruzar: de 20 calles, son auxiliados sólo en 7 u 8.
Este caso, ocurrido en último fin de semana, abre un debate pendiente en la ciudad: el de la falta de infraestructura para las personas con capacidades diferentes. El pedido concreto de Peralta, al que seguramente suscribirán no sólo las personas de su condición sino todos los ciudadanos a quienes le importe algo el prójimo, es por los semáforos sonoros, que ya funcionan en Buenos Aires.
En nuestra ciudad hay uno solo, en la esquina de la avenida JJ Paso y Urquiza. La ubicación no es casual: es las inmediaciones funciona la escuela para ciegos Edgardo Manzitti. Por ahora, ésa es la única esquina de toda la ciudad que un ciego puede cruzar con alguna seguridad.
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