UN CRUCE CON LA UCR Y PROBLEMAS EN EL PJ APLAZAN EL JUICIO A MOLINÉ
Los senadores de la UCR y seis menemistas —una división dentro del bloque del PJ— frustraron la intención oficial de iniciar ayer el juicio político contra el juez de la Corte Suprema Eduardo Moliné O’Connor, al negarse a dar quórum para la sesión en que el Senado debía escuchar la acusación de Diputados.
“Este es un tema de gravedad, que tiene repercusión institucional”, cuestionó en el recinto el presidente del bloque del PJ, Miguel Pichetto, al hablar ante sólo 31 presentes de los 37 necesarios para el quórum. Más tarde aseguró que “se intenta poner un manto de duda sobre el proceso a Moliné” y que la actitud de quienes faltaron “abre el camino para que en el futuro alguien plantee la nulidad” del juicio.
El enojo de la UCR se debe a un sólo hombre, Raúl Baglini, a quien la comisión de Asuntos Constitucionales y Juicio Político —que preside Cristina Kirchner— le negó el martes el permiso para excusarse. Según los radicales, “hubo un tratamiento negligente y la excusación no fue debidamente considerada” en la comisión porque “no se le dio a Baglini la posibilidad de plantear las pruebas que avalan su postura”, explicó el titular del bloque, Carlos Maestro. Baglini dice que, como abogado, tiene un juicio pendiente en la Corte, por lo que no puede actuar como juez de sus jueces.
En el otro extremo, los peronistas adujeron que, como la mayoría de los legisladores son abogados, si todos se excusaran se disolvería el tribunal. “Baglini no puede renunciar a su representación política para ejercer su profesión. Sus clientes podrán encontrar otro abogado, pero la provincia de Mendoza no podrá elegir otro representante”, había dicho la senadora Kirchner el martes.
Baglini contestó que su pedido de excusarse “no se funda en intereses personales, sino en la garantía de transparencia para el proceso”. Y dijo que hay un “régimen” en el que “las opiniones que no son coincidentes son rechazadas”.
Fuentes del Gobierno señalaron a Clarín que la actitud radical sería “una pantalla para ocultar la intención de ejercer presión para que la vacante en la Corte la ocupe un radical”. En ese sentido, analizaron que la UCR aspira a un sillón en el tribunal desde la renuncia de Gustavo Bossert, en octubre pasado.
En la frustrada sesión de ayer tampoco estuvieron seis menemistas, a los que se sumaron cuatro provinciales (Luz Sapag, Pedro Salvatori, Pablo Walter y Ricardo Gómez Diez). En cambio, dijeron presente los “radicales independientes” Rodolfo Terragno y Juan Carlos Passo, y la catamarqueña Marita Colombo.
Desde su despacho, Eduardo Menem dejó trascender su alegría por el fracaso de la sesión contra un juez amigo, y reconoció que no bajó al recinto “en disconformidad con el trámite sumario” que se le dio en la Comisión a la excusación de Baglini.
La importancia de la sesión es que se hubiera dado el puntapié inicial al juicio a Moliné en la Cámara alta. Desde el momento en que se realiza la acusación formal, el Senado tiene 15 días para escuchar al juez y en ese momento podría suspenderlo preventivamente. “Ahora Moliné ganó una semana más en su cargo”, se le escuchó decir a un senador oficialista.
Los radicales quedaron disconformes después de la reunión del martes en la Comisión de Asuntos Constitucionales. “Siempre dijimos que trabajaríamos con sentido constructivo. Pero hay un límite, el del respeto a los procedimientos y a los miembros del cuerpo”, dijo Maestro, quien reclamó una nueva reunión de la comisión para tratar el caso Baglini.
Al final, tanto los peronistas como los radicales anunciaron que el inicio del juicio a Moliné se concretará el miércoles.
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