UN CUADRO PROBARÍA QUE LA BANDERA DE BELGRANO NO ES IGUAL A LA ACTUAL
Por primera vez llegará a Rosario el retrato original de Manuel Belgrano pintado en 1815 por el francés Françoise Casimir Carbonnier, que nunca salió del Museo de Artes Plásticas Dámaso Arce, de Olavarría (Buenos Aires). El valor de la tela no sólo reside en su historia, sino además en que es el único original donde Belgrano fue retratado en vivo junto a la bandera nacional, que no aparece como la actual, sino con sólo dos franjas horizontales: una blanca y una celeste. Es por eso que, según señalan los especialistas, el cuadro “sería una prueba de que esa enseña es la que el prócer reconoce como propia por haberla creado”.
La pintura estará expuesta en el Museo de Bellas Artes Juan B. Castagnino (Pellegrini y Oroño) en el marco del Encuentro Nacional Belgraniano, organizado por el Instituto Belgraniano de Rosario (ver aparte). La obra será descubierta en el museo el próximo sábado 25 de septiembre, donde permanecerá por un mes.
El retrato presenta la figura del prócer y sobre un costado se representa una zona de batalla. Allí, según indicó el secretario del Instituto Belgraniano de Rosario, Miguel Carrillo, “hay un cañón y un jefe sobre un caballo blanco, que sería Belgrano. Detrás de él, está la bandera y al frente hay soldados atacando”.
“El cuadro no fue fácil de conseguir porque desde que entró, nunca salió del museo de Olavarría. Por eso, decimos que este es el regreso de Belgrano a Rosario”, explicó Juan Manuel Castagnino, miembro del instituto y gestor del préstamo.
Pero sobre todo se trata de una obra que reabre el debate sobre cómo es la bandera original creada e izada por el prócer en las barrancas rosarinas. Y, según detalló el secretario del instituto, actualmente hay tres tesis en danza.
“La primera planteaba que la enseña tenía dos franjas, una celeste y otra blanca en forma vertical; pero es la que menos asidero tiene porque se basa en la tradición popular. La segunda, se planteó en 1957 a través del diario La Capital y sostenía que la enseña tenía tres franjas horizontales: blanca, celeste y blanca, y se basa en una bandera que está en Bolivia”, enumeró Carrillo.
Y a esas se suma una tercera línea que, según el especialista, “es la más tradicional. Esa estaba vigente hacia 1813 y decía que la bandera había sido creada como la conocemos actualmente, celeste, blanca y celeste. Por eso, el Congreso de Tucumán de 1816 la oficializó”.
Pero la que más convence a Carrillo por tener “un mayor andamiaje documental” es la que dice que la creación de Belgrano “tenía dos franjas en forma horizontal: una blanca y otra celeste, tal como aparece en el cuadro. Además, este es también el diseño de la llamada Bandera de los Andes que llevó José de San Martín en su misión”.
Carrillo dijo que “las tres tesis están aún en estudio” e insistió con que “el retrato es una prueba de que esa era la bandera que Belgrano reconocía como propia porque autorizó su diseño, y por lo tanto la que creó”.
De Londres a Olavarría
Castagnino contó que “la pintura se realizó en 1815 cuando Belgrano junto con Bernardino Rivadavia estaban en Londres en misión diplomática”. Pero la obra, según indicó el miembro del instituto, llegó de Inglaterra a Buenos Aires en 1822, cuando el prócer ya había fallecido.
Y en 1978 la familia Belgrano la vendió al Banco de Olavarría. Pero tras el cierre de la entidad, el cuadro fue al Museo de Artes Plásticas de esa ciudad bonaerense, donde fue restaurado y de donde nunca salió.
Este es el único retrato de Belgrano junto a la enseña nacional, pero su autoría y originalidad se debatió durante décadas, ya que en 1865 el artista argentino Prilidiano Pueyrredón había realizado una copia.
“No estaba firmado y por mucho tiempo se lo ubicó como anónimo -explicó Carrillo-. Fue en en los años 40 que Mario Belgrano, descendiente del prócer, encontró en el Archivo de la Nación un soneto dedicado a Carbonnier como autor de la obra y allí dejó de ser anónima”.
En 1865 Pueyrredón hizo una copia del retrato que fue a parar al Club del Progreso de Buenos Aires y durante mucho tiempo se discutió sobre si el original debía atribuirse a Carbonnier o al pintor argentino. La prueba fue el soneto encontrado por Mario Belgrano y un retrato de 1834 de Juana Chas, familiar del prócer, donde se ve colgado en la pared un cuadro idéntico al que está en Olavarría.
Pero en su copia Pueyrredón corta la parte del retrato donde aparece la bandera argentina. Aunque hay varias hipótesis sobre esta omisión, el Carrillo sostuvo: “El angostó el cuadro y quitó la parte donde aparece la enseña patria -detalló-. Algunos dicen que como el diseño de la bandera no era el clásico que sostenía en ese momento Bartolomé Mitre, el pintor optó directamente por cortarlo para no generar polémica”.
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