Un detectivesco Lanata filma, conduce y pregunta
Un escritorio, papeles, una computadora, un televisor y muchos, muchos libros. Así empezó la primera entrega de “¿Por qué?”, con una camarita de video que iba filmando todo cuanto aparecía y una voz, la de su portador, Jorge Lanata, que relataba lo que mostraba. Todo bien propio de quien acaba de comprarse una cámara digital y la está probando. Nomás que con algunas salvedades. Detrás del testeo del aparatito se colaba un desafío: entender las razones de la caída de Fernando De la Rúa.Empresa difícil si las hay y cuya resolución, si la hubiera, exigiría más de 60 minutos de pantalla. Paradójicamente esta especie de “fracaso de antemano” podría convertirse en el mayor logro de “¿Por qué?”. De hecho, la propuesta se basó, al menos su primer programa, en tirar puntas. Una selección de archivo televisivo (que recordó desde la fallida visita de De la Rúa a lo de Tinelli hasta los saqueos en los supermercados), un buen puñado de notas hechas para el programa (Chacho Alvarez, Moyano, D´Elía, Meijide y Ruckauf, entre otros) y algunas “perlitas” dignas de mención fueron el soporte de esta suerte de reflexión mutua que Lanata les propuso a sus televidentes.Haciendo honor a la presidencia en cuestión, el repaso por el mandato de De la Rúa fue bien breve. Apenas un resumen de la gestación de la Alianza, el primer paro de Moyano y las coimas en el Senado. Después, todo se centró en la antesala y en el durante de aquellos 19 y 20 de diciembre. Una mirada hacia el pasado reciente que fue y vino varias veces sin solución de continuidad. Otra vez el archivo de TV, otra vez las entrevistas y otra vez la camarita en mano de Lanata quien, entre otras cosas, se fue hasta la Casa Rosada para hacer una subjetiva del “De la Rúa enfilando hacia el helicóptero”. Lanata, entre tanto, llevaba adelante esta “investigación” cual Sherlok Holmes. Se sentaba frente a su computadora y, mientras escribía vaya a saber qué cosa, su propia voz en off contaba que también había confirmado una entrevista con De la Rúa pero que al final cayó (sí, cayó…). El y su camarita anduvieron también por uno de los tantos supermercados saqueados. Y hasta ahí volvió, con él y por primera vez, el chino más famoso de aquel fin de año: el dueño del supermercado que todos vimos llorar frente a las cámaras. A éste se le sumó otro hallazgo, haber dado también con uno de sus saqueadores.Con algunos abusos (¿para qué tanta camarita en mano con alguien “pensando en voz alta”?, ¿cuál es la gracia, además de verlo de sport, de que Lanata aparezca una y otra vez filmándose a él mismo?) y un tono exageradamente del tipo “bien, reflexionemos juntos, veamos”, la entrega sorteó con éxito, aún sin dar respuestas definitivas, la propuesta del día: ¿Por qué cayó De la Rúa?. Una pregunta que, no teniendo un único porqué, es la pregunta del millón. O, al menos, la que se pueden estar haciendo todavía hoy 37 millones…
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