"UN DÍA NOS OFRECIÓ AYUDA PARA ENCONTRAR A MARELA Y ERA SU ASESINO"
A Dominga Quiroga le llevó un poco más de una hora contarle al tribunal de Lomas de Zamora cómo desapareció su hija, Jessica Marela Martinez, el 19 de octubre de 2003 y cómo encontraron —cuatro meses después— su cuerpo en la cámara séptica de la casa de un vecino, en Avellaneda, y detuvieron al asesino confeso.
“Un día el asesino de mi hija nos vino a decir que si queríamos nos ayudaba a encontrar a Marela. Y otra vez, que no tenía nada que ver con su desaparición. Yo fui la primera que sospechó de él”, dijo Dominga, que habló con gesto adusto. La mujer se refería a Héctor Anselmo “El Nene” Sánchez (31), en cuya casa la Policía encontró el 20 de febrero de 2004 no sólo el cadáver de Marela, de 8 años, sino además el de Mónica Vega (13), prima de su familia. Tiempo después de la detención, Sánchez confesó que violó y mató a ambas. Llegó a decir incluso que “una voz interior” se lo había “ordenado”.
Ayer, en los Tribunales de Lomas, Sánchez —que ya había sido condenado a 8 años de prisión por otro abuso en un tribunal de Quilmes pero que había recuperado la libertad— comenzó a ser juzgado por doble homicidio agravado por abuso sexual. Con él, pero en libertad por “falta de mérito” y para saber si hubo o no “encubrimiento o abandono de persona”, también estuvieron sentados en el banquillo su hermano Hugo “El Bebe” Sánchez y su esposa, Adriana Frutos (ver La otra pareja…).
Las declaraciones de la madre y el padre de Marela fueron las más importantes de la jornada. La mujer denunció que, según le contó una vecina, “otro hermano menor de los Sánchez había llevado a la nena adentro de la casa de Deán Funes 391”, donde vivían y fue encontrada a cuatro meses de su desaparición. “Después de que empezamos a denunciarlos en la comisaría y yo pedía órdenes de allanamiento en la casa, pasaban los hermanos y me amenazaban, me hacían gestos y me decían que me iban a matar a mí y a mis hijos”, apuntó la mujer, que se moviliza en una silla de ruedas.
Su marido, Víctor Martínez, que llamativamente está procesado en otra causa junto con Sánchez, remarcó: “Esto no fue una venganza. Este tipo es un violador y tiene antecedentes. Yo lo denuncié, pero evidentemente hubo complicidad policial para protegerlo.”
Hoy, el juicio se reanudará con las declaraciones de vecinos, que, según Dominga, “no colaboraron porque siempre le tuvieron miedo a los Sánchez”.
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