UN EMPLEADO DEL HOSPITAL CENTENARIO ESTA PRESO POR ROBAR MEDICAMENTOS PARA ENFERMOS DE SIDA
La policía detuvo a un hombre de 56 años que presta servicios en la farmacia del Hospital Centenario luego de que las autoridades sanitarias denunciaran la faltante de unas 50 unidades de una droga que se suministra a personas infectadas de VIH. En el marco de un procedimiento realizado durante la mañana de ayer, personal de la comisaría 7ª arrestó al sospechoso en momentos en que sacaba los remedios de una vivienda de pasaje Masón al 3300. Los agentes también descubrieron la existencia de otros medicamentos hurtados anteriormente y se calcula que el valor comercial de la totalidad asciende a los 100 mil pesos. Ahora se deberá determinar si el material recuperado está en condiciones de suministrarse a los enfermos a raíz de que puede haberse interrumpido la cadena de frío.
La jefa de la división Farmacia del Hospital Centenario, Marialba Da Costa, fue la encargada de formalizar la denuncia ante la comisaría 7ª el jueves al mediodía. Según señalaron fuentes policiales, los responsables del sector venían detectando irregularidades en el stock de medicamentos e iniciaron el sumario administrativo correspondiente ante el Ministerio de Salud Pública de la provincia.
Durante la última semana, las autoridades del centro asistencial constataron la faltante de frascos de Kaletra, una droga que se utiliza en pacientes infectados por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Según informó la policía, “esa partida cuesta unos 24 mil pesos a nivel comercial, aunque al Estado provincial le cuesta la mitad de ese valor”.
De acuerdo con la información suministrada por el representante de la comunidad en el consejo directivo del hospital, Ariel Pérez, la primera anormalidad se detectó en noviembre del año pasado. “En ese momento se constató la falta de 30 cajas y se realizó la denuncia correspondiente. En los últimos días se produjo una nueva faltante de 20 unidades”, señaló el funcionario.
A partir de la denuncia y algunas pistas a seguir, efectivos de la comisaría 7ª realizaron ayer un procedimiento en el que participaron dos agentes vestidos de civil que merodearon la misma zona del hospital. Mientras montaban guardia, los policías identificaron al empleado de 56 años que salía de una vivienda emplazada en pasaje Masón al 3300, a la altura de Tucumán al 400.
En esas circunstancias, la policía procedió a arrestar al sospechoso y, al requisar el material transportado, no sólo se constató que tenía en su poder las drogas denunciadas sino otros medicamentos destinados al tratamiento de enfermedades oncológicas y cardiológicas. “Hay que aclarar que la persona detenida no pertenece a la planta del hospital sino que es empleado de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UNR, institución que presta servicios en el Centenario”, dijo Pérez, para luego explicar el mecanismo delictivo utilizado por el imputado para hacer desaparecer las partidas de drogas: “Los medicamentos no sólo faltaban desde el punto de vista material, también se los daba de baja del stock que se llevaba por computadora, lo que significa «borrarlos» en forma minuciosa para que no quedaran rastros”. El funcionario destacó el seguimiento realizado tanto por las autoridades del hospital, como por los empleados de la facultad, hasta que la policía logró detener “a quien ya se tenía sospechado”.
De acuerdo con la información policial, el costo comercial de los medicamentos incautados asciende a los 90 mil pesos, aunque Pérez afirmó que su valor “alcanza los 100 mil”. En poder del detenido se encontraron 20 cajas de Kaletra –que corresponden a la denuncia efectuada el jueves–, 5 cajas de Survanta ampollas, 9 cajas de Strestas ampollas, 15 cajas de Sandostatin Octreotide y 10 cajas de Inmunoglobulisan, material para el cual resulta imprescindible el mantenimiento de la cadena de frío. “Ahora deberemos evaluar si las drogas se pueden suministrar a los pacientes, justamente porque tenemos dudas de que sirvan luego de los vaivenes que sufrieron las cajas”, argumentó Pérez.
El hecho fue caratulado como “hurto calificado” e interviene el juez correccional Juan José Alarcón.
En tanto, personal de la comisaría 7ª investiga el destino que el imputado daría a los medicamentos, ya que se desconoce si intentaba comercializarlos en el mercado negro.
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