UN EMPRESARIO MATÓ A UN LADRÓN QUE QUISO ASALTARLO EN LA CALLE
Habían tomado precauciones para ir a retirar dinero al banco. Tenían miedo de que los asaltaran. Por eso, el empresario y su padre fueron juntos y armados. Retiraron 4.000 pesos y volvieron hacia su empresa. Pero cuando estaban por llegar, se dio el peor escenario: cuatro ladrones quisieron asaltarlos y ellos se resistieron. Se produjo un tiroteo y uno de los ladrones murió.
Daniel Britos, un empresario de 42 años, recibió un disparo en la mano y fue internado. Su padre, de 72 años, salió ileso. De los cuatro asaltantes, uno murió y el resto escapó en dos autos.
El tiroteo se originó el miércoles cerca de las 13 en Villaguay al 1100, en la localidad de Tapiales, partido de La Matanza. El enfrentamiento entre el empresario y los asaltantes ocurrió a 50 metros de un colegio. “Por el horario del asalto, había cientos de estudiantes entrando al colegio. Se escucharon más de 10 disparos y de milagro no lastimaron a ningún chico”, le dijo una maestra del Instituto Houssay a Clarín.
Según la maestra, cuando empezaron los tiros, las autoridades de la escuela ordenaron no dejar salir a ningún chico a la calle. Pero afuera había muchos otros alumnos del turno tarde, que estaban por ingresar. Fueron momentos de pánico, pero ninguno de los chicos resulto lastimado.
Fuentes policiales contaron que Daniel Britos y su padre habían ido a retirar dinero a la sucursal del Banco Provincia de Aldo Bonsi, en La Matanza, con un Ford Mondeo color verde con vidrios polarizados.
Daniel Britos, junto con su padre y su hermana, es el dueño de “Molicaucho”, una empresa que se dedica a la recuperación y molienda de caucho.
La fábrica, en la que trabajan tres empleados, y la oficina comercial, está en Villaguay 1174, a pocos metros de donde se produjo el tiroteo.
Según fuentes del caso, luego de retirar 4.000 pesos del banco, padre e hijo subieron al Mondeo y fueron a sus oficinas, sin darse cuenta que dos autos —un Ford Escord color bordó y un Peugeot 405 celeste— los seguían.
Fuentes judiciales le explicaron a Clarín que, cuando Daniel Britos estaba estacionando su auto, los ladrones le cerraron el camino: delante del Mondeo paró el Ford Escord y bajaron dos asaltantes. Detrás del auto de las víctimas, se detuvo el Peugeot 405 con otros dos ladrones.
Según contaron los vecinos del barrio, todos los delincuentes estaban armados.
Cuando Daniel Britos, que estaba al volante, vio a los ladrones armados bajar del auto, sacó su arma (tiene licencia para portarla) y se defendió a los tiros. Los ladrones disparaban desde adelante y desde atrás del auto de Britos. Se escucharon más de 10 disparos.
Uno de los asaltantes trató de escapar corriendo, pero al llegar a la esquina cayó muerto por un disparo que había recibido en el estómago. Los otros tres huyeron a toda velocidad en los dos autos. El ladrón muerto (42) tenía antecedentes penales.
“Estaba abriendo la reja para llevar a los chicos al colegio cuando empezaron los tiros. Del miedo, lo único que atiné a hacer fue a tirar a los nenes al piso. Después, empecé a escuchar a un hombre que pedía que llamen a la Policía y a una ambulancia”, le dijo a Clarín Claudia, una vecina que vive al lado de la empresa de la familia Britos.
La mujer agregó: “Salí a la calle y estaba Daniel sentado en el piso. Tenía una mano completamente ensangrentada. En voz alta, repetía: ‘me dieron, me dieron, llamen a la Policía’. Corrí hasta mi casa para buscar una toalla para limpiarle la sangre, pero cuando volví a salir se lo habían llevado”, contó la mujer.
Britos, que es casado y tiene tres hijos, fue trasladado a una clínica privada de la Capital, donde ayer a la mañana fue operado. La intervención duró cuatro horas. Britos está fuera de peligro.
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